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LOS ÁNGELES.- Se suponía que el de ayer sería un día especial para Alejandro G. Iñárritu, pero se enteró del furor que causó en las redes sociales el primer avance de The Revenant, su más reciente cinta.

“Honestamente no soy un tipo de redes sociales. En lo absoluto. ¡No sé ni qué es Facebook!”, dice moviendo las manos y su melena ensortijada que ha cortado a la altura de los oídos.

Todavía conserva la barba “de chivo” completamente blanca y por supuesto, esa personalidad arrolladora que se enciende cuando habla del cine, una de sus más grandes pasiones en la vida.

“Vi esta película como una oportunidad de explorar las posibilidades y las razones de lo que nos hace seguir luchando por vivir cuando lo has perdido todo”, señala el realizador, quien busca llevar su relato más allá de las pérdidas físicas o materiales.

“Cuando hablo de perderlo todo me refiero también a la salud, a la esperanza o a las relaciones emocionales. ¿Entonces, qué es lo que nos queda? ¿Por qué queremos seguir?”, se pregunta El Negro, quien luce más oscuro gracias al contraluz con el que lo observan los cinco periodistas que tiene en su oficina.

Nos encontramos en un moderno edificio de concreto en Santa Mónica, California, donde Iñárritu (Ciudad de México, 1963) tiene montada una oficina, adornada en los pasillos con los pósters de todas sus películas; para editar The Revenant, al lado de Stephen Mirrione, editor de filmes como 21 gramos, Los juegos del hambre o Traffic, que le mereció un Oscar.

La película está un 90% terminada, pero curiosamente esa pequeña parte que hace falta, es el final y aún no se ha filmado por culpa del calentamiento global, que provocó el verano más caluroso en Canadá y echó abajo los planes de la producción de filmar ahí los últimos minutos de la cinta, porque, como ya es una costumbre, a Iñárritu le encanta rodar de manera cronológica… y extrema.

The Revenant fue un rodaje extremadamente complejo de preparar con muchas posibilidades de fracasar”, añade entre risas orgulloso.

“Creo que es la película más difícil que he hecho. Hablemos por ejemplo de poner caballos en la nieve. Se requiere de una preparación monumental que se convierte en una pesadilla donde todo avanza muy despacio, donde los accidentes pueden pasar en cualquier momento y donde tu equipo se enferma porque filmas a 30 grados bajo cero.

“Así es que nosotros, como equipo, nos tuvimos que convertir un poco en los personajes de la película”, señala en referencia a los exploradores de su cinta, comandados por Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), un hombre que vive en las montañas y que resulta herido de muerte por el ataque de un oso.

Sin ninguna esperanza de sobrevivir, Glass es abandonado en las montañas por sus compañeros, para luego, sorprendentemente, sobrevivir y buscar venganza de todos aquellos que lo abandonaron a su suerte.

Hugh Glass realmente existió en el siglo XIX y fue la inspiración para que Michael Punke escribiera la novela que ahora, tras la adaptación de Iñárritu y Mark L. Smith, ha permitido el proyecto cinematográfico.

“Leonardo DiCaprio sobrevivió a un ataque de oso. ¡Dénle ese Oscar de una vez!”, escribió ayer después de ver el tráiler el blog Volture, de la revista New York Magazine.

“Quizá lo escribió un periodista mexicano que estaba apoyando a los colegas”, comenta entre risas evasivas El Negro, quien retoma la seriedad para hablar de su estrella.

“Todos conocemos el virtuosismo de Leonardo y lo fuerte que es físicamente. Él lleva ¿cuánto? ¿30 años haciendo películas? Es realmente impresionante y lo que descubrí es que a pesar de que él habla muy poco en la cinta, se convierte en el elemento que lleva la película con su lenguaje físico y junto con el hielo.

“Es como un ballet, que entiende el ritmo y sabe hacia dónde va. Es algo que lo tienes o no, y yo estoy extremadamente satisfecho e impresionado con su trabajo”.

Y qué decir de la “bestia hermosa” que lleva por nombre Tom Hardy.

“Literalmente él es un animal. Es un tipo que tiene el carisma y que es tan preciso y tan inteligente. Me siento muy afortunado de haber trabajado con dos de los mejores actores que existen en el mundo. Y de habernos divertido tanto”.

Después de 20 minutos que se derritieron tan rápido como el hielo ante el inusual verano en Calgary, la asistente de Iñárritu lleva a los periodistas al cuarto de edición para encontrarnos con Mirrione, quien aprieta play en su isla de edición para dejarnos sin aliento con los primeros diez minutos de The Revenant, la película que se estrenará el 26 de diciembre en Estados Unidos (para contender por el Oscar), y un par de semanas después, en nuestro país.

Claro, una vez que el team Iñárritu filme la escena final durante cuatro días en Ushuaya, Argentina, a donde viajarán en dos semanas más.

“Es aterrador lo del calentamiento global. Lo otro es una locura, estoy editando y al mismo tiempo haciendo el final, pero no tengo otra opción, necesito nieve en el verano y solamente la encuentro hacia la Patagonia”, finaliza Iñárritu.

La cinta más difícil de Iñárritu

El realizador mexicano habló de lo complicado que ha sido filmar su nueva cinta, en la que actúan Leonardo DiCaprio y Tom Hardy.

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