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Ricardo, Lucero… y Guadalupe

Escrito por: Yuriria Sierra/Excélsior

Ricardo Anaya nos debe, ahora, otra explicación. Ya escribimos de cómo él y el Partido Acción Nacional reaccionaron siete meses tarde al caso de la diputada local, Lucero Guadalupe Sánchez, de quien ya se sabía había realizado varias visitas a Joaquín Guzmán Loera previo a su escape en julio pasado. Y que fue con ella con quien el capo recibió la llegada de 2016. Es hasta ahora que la dirigencia blanquiazul reacciona y actúa con cara de circunstancia, de sorpresa, porque nunca se imaginó, porque nunca supo, porque no pensaron que las dudas tuvieran suficiente sustento.

“Nos tardamos los mismos siete meses en los que el gobierno administró la información con fines políticos. Cuando sale la primera nota periodística, ella negó ser quien aparecía en la foto. Se fue a poner a disposición de las autoridades federales de la PGR (…) No sólo eso, el Congreso local decidió arroparla políticamente. Nos fuimos con la misma finta que se fueron varios…”, me dijo ayer en entrevista Federico Döring, diputado federal, enviado por Ricardo Anaya a Sinaloa para que resuelva este numerito. ¿Finta? ¿En serio, el presidente de un partido político a nivel nacional y todo su Comité ejecutivo (después de ver publicada, difundida, comentada, etcétera, una noticia de ese tamaño) “se fue con la finta” de la argüida inocencia de la diputada? ¿En serio no tomaron como una responsabilidad, es más, una obligación de su partido, investigar con seriedad los antecedentes y las relaciones de una diputada de su bancada, ya no digamos antes (como tendría que ser) de postularla, sino después de ser exhibida en sus relaciones peligrosas? ¡Qué falacia!

Pero no sólo es Lucero Guadalupe Sánchez, sino que hay otro oscuro personaje: Guadalupe Carrizoza, quien hace ocho años fue inhabilitado para el ejercicio de cualquier función pública, no sólo se volvió diputado local sino que asumió la coordinación de la bancada panista en ese mismo estado, en Sinaloa. ¿Y por qué razón Carrizoza había sido inhabilitado? En 2009, siendo el delegado estatal de la Sagarpa, se dio a conocer por Excélsior que familiares de El Chapo, El Mayo Zambada y los Carrillo Fuentes (sí, la familia del Señor de los cielos) estaban inscritos en Procampo y recibiendo (¡como si lo necesitaran!) apoyos económicos de ese programa. Pero fue hasta 2011, cuando además se demostró que los propios familiares de Carrizoza también recibían recursos del mismo programa y así, finalmente, lo inhabilitaron.

¿Y a poco Ricardo Anaya y todo el CEN del PAN también pasaron por alto este “irrelevante  detallito”? ¿Cómo pudo “colarse” a las listas de candidatos de ese partido, cómo pudo no sólo convertirse ahora en legislador, y no sólo eso, sino, además, ser coordinador de su bancada? ¿Cómo pudo Ricardo Anaya permitir que eso pasara? ¿Cómo pudo nombrar jefe de la fracción legislativa del PAN a un hombre con estos antecedentes? “Esa respuesta me la va a tener que dar Ricardo Anaya, el actual dirigente, Yuriria…”, me contestó Federico Döring.

A él y a todos nosotros. Esa respuesta. Y la de la “finta” con la que se fue en el caso de Lucero Guadalupe. ¡Oh, dilema!, porque cuando al PRD se le preguntaba por José Luis Abarca, contentos y ufanos los blanquiazules salieron a exigir que los perredistas dieran una explicación sobre la postulación y los vínculos de aquél con el cártel de Guerreros Unidos. Y, ahora, lo único que tienen para defenderse es que Lucero Sánchez no era militante, aunque sí integrante de su bancada. ¡Qué insulto a la inteligencia del votante! Al menos, Carlos Navarrete tuvo el pudor elemental de abandonar el cargo. Más aún cuando su dirigente lleva convenciéndonos en miles de spots, que es el adalid de la lucha contra la corrupción, que ésa no cabe en su partido. Bueno, tal vez la corrupción no quepa, pero quizá Ricardo Anaya salga a aclararnos que él jamás dijo nada sobre “asociación delictuosa”. Porque yo, honestamente, no veo forma en la que nos pueda explicar satisfactoriamente el asunto de Lucero Guadalupe y del otro Guadalupe (tal vez sólo pidiendo la intervención de la virgen del mismo nombre).

Ricardo, Lucero... y Guadalupe

Escrito por: Yuriria Sierra/Excélsior Ricardo Anaya nos debe, ahora, otra explicación. Ya escribimos de cómo él y el Partido Acción Nacional reaccionaron siete meses tarde al caso de la diputada local, Lucero Guadalupe Sánchez, de quien ya se sabía había realizado varias visitas a Joaquín Guzmán Loera previo a su escape en julio pasado. Y que fue con ella con quien el capo recibió la ll

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