Internacional
Hambruna y obesidad empeoran por consecuencias del virus
El hambre y la desnutrición están aumentando en todo el mundo a medida que la crisis del coronavirus empuja a más personas hacia la pobreza y limita el acceso a dietas alimentarias saludables, según las Naciones Unidas.
Casi 690 millones de personas estaban desnutridas el año pasado, la mayor cantidad desde 2009, y la pandemia podría llevar a 132 millones de personas a estado de hambruna crónica a fines de este año, dijo la ONU en un informe. Al mismo tiempo, la obesidad ha ido en aumento a medida que los alimentos saludables siguen fuera del alcance de miles de millones de personas, un problema que se agravará por las consecuencias económicas del virus.
“La pandemia está creando un problema no de disponibilidad de alimentos, sino de acceso a los alimentos, porque las personas tendrán menos ingresos debido a la recesión”, dijo Maximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que fue coautor del informe. Más personas están cambiando a alimentos más baratos y menos saludables, lo que podría aumentar los niveles de sobrepeso y obesidad, dijo.
El cambio climático, los conflictos y las recesiones económicas han exacerbado el hambre en los últimos años y los brotes de langostas de desierto — particularmente en África— dañan los cultivos y han perjudicado las perspectivas económicas este año. Esto significa que el mundo no alcanzará una meta de eliminación del hambre para 2030, dijo la ONU, pidiendo a Gobiernos que tomen medidas sin precedentes para abordar el problema.
La mayoría de las personas desnutridas viven en Asia, aunque el número está creciendo más rápido en África. Si las tendencias continúan, los afectados por el hambre en todo el mundo superarán los 840 millones para 2030, un nivel visto por última vez en 2004, según datos de la ONU.
El informe de la ONU sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición fue elaborado conjuntamente por la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, el Programa Mundial de Alimentos, Unicef y la Organización Mundial de la Salud. Las agencias revisaron sustancialmente a la baja las estimaciones de subnutrición después de recibir datos más precisos de naciones como China.
Si bien es demasiado pronto para evaluar el impacto total de las cuarentenas y otras medidas de contención del virus, otros 83 millones a 132 millones podrían pasar a estado de hambruna este año debido a la recesión económica mundial.
El año pasado, cerca de 2.000 millones de personas carecían de acceso regular a alimentación segura, nutritiva y suficiente, indicó la ONU. Las dietas saludables ricas en frutas, verduras y proteínas son inaccesibles para más de 3.000 millones de personas, un desafío que se potenciará a raíz del covid-19. La mala alimentación también está generando billones de dólares en costos de salud y ambientales.
“Realmente necesitamos actuar rápidamente y ayudar a las poblaciones más vulnerables” a través de medidas como programas de redes de seguridad social, entregas de alimentos o transferencias de efectivo, dijo Torero. Subyace la necesidad de transformar la forma en que se producen los alimentos, para permitir dietas saludables más baratas y accesibles, dijo.