Editorial
IA en museos, una nueva era para exposiciones – NORMA SALAZAR
RADIOGRAFÍAS
IA en museos, una nueva era para exposiciones
Primera Parte
NORMA SALAZAR
IA una nueva era para la innovación
La Inteligencia Artificial en la museografía se despliega como una de las excitantes innovaciones destacables en el ámbito cultural, brindando soluciones que adoptan eficacia interactiva, innovación creativa y un alto distintivo de personalización para los visitantes, en un universo en que los museos apuestan por la atención de un público cada vez más tangente y riguroso, la IA brota como un instrumento que puede aligerar métodos, renovar la experiencia de los interesados y abrir oportunidades para la indagación de nuevas narrativas. Esta digitalización y adopción de algoritmos inteligentes no solo impacta la condición de perfilar e instituir exposiciones sino que también hacer figurar la correspondencia del público con las colecciones y el museo mismo.
La IA desde la gestión de datos es un trabajo que ahora elaboran los museos, son un beneficio gracias a ésta herramienta en el ciberespacio para computarizar el proceso de metadatos, clasificar obras o escudriñar sitios de cada pieza transmutando los archivos en redes más viables y detalladas. Por otro lado, la cabida de análisis adecua directrices y predilecciones lo que beneficia la programación de muestras ordenadas para el deleite del público ecuánime y monitorear el perfil de las visitas locales e internacionales, asimismo la edad del público que interactúa, la IA a la prestación de identificación en la museografía es una aportación que ocupa en lo individual del hábito en cada visitante. Por medio de dispositivos móviles, guías virtuales o aplicaciones interactivas la IA puede proponer recorridos concretos acorde los intereses del usuario, por ejemplo, si alguien muestra una tendencia por el arte antiguo, la guía digital inducida por algoritmos de recomendación matizará las salas con las obras más importantes. Esto enaltece la complacencia del público heterogéneo asimismo no se ven forzados a seguir un itinerario general, sino van a una proximidad más intrínseca instalada a sus preferencias. De igual modo la observación en tiempo real de las interacciones en las salas deja ver qué secciones del museo generan mayor concurrencia o cuáles muestran menos público, para dar un ajuste inmediato y crear propuestas más llamativas a cada exposición.
Ahora bien, lo humano y lo tecnológico en la IA proporciona un nuevo enfoque en la eficacia y división, cabe acentuar que no releva el discernimiento humano ni la sensibilidad artística propia de los curadores, la IA funge como un soporte que dignifica el trabajo profesional: un curador que explora las propuestas de un algoritmo para manifestar obras que comuniquen rasgos temáticos o estilísticos, forjando uniones impensadas en la narrativa de una exposición, ésta colisión entre la perspectiva dominada por el humano y los contenidos de la IA para procesar y relacionar datos logra mover exposiciones únicas en las que se establecen compendios históricos, territoriales y culturales de representación conglomerada. El personal del museo se ve librado de ciertas labores monótonas y administrativas logrando convocar en la innovación y la creación de prácticas más seductoras. Nuevas oportunidades en la digitalización del ámbito cultural en este siglo XXI un fenómeno global y la Inteligencia Artificial en la museografía se componen en la adopción de plataformas virtuales, visitas de 3D con la oportunidad para estudiar archivos y catálogos en línea.
Al computarizar la gestión de metadatos y permitir la identificación vertiginosa de piezas, la IA domina los costos operativos y apresura la transmisión de las colecciones a un público internacional. Especialmente valioso en museos con vastas colecciones de dificultoso acceso y categorización que hoy logran abrirse al mundo a través de portales interactivos y recorridos virtuales.
El medio de datos examinados por la IA parte de un compendio educativo de alto valor, los museos consiguen establecer guías temáticas, seminarios virtuales o talleres en línea aparejados en algoritmos que reemplazan parte de la labor logística y documental. La trascendencia de estas decisiones crece exponencialmente alcanzando a públicos que se hallan lejos geográficamente o por circunstancias de desplazamiento pequeño, o que no pueden apreciar la obra de arte personalmente.
¿Cuáles son los desafíos principales?
La penetración de la IA en la museografía no queda exenta a retos dentro de las artes humanísticas, uno de sus importantes retos es la necesidad de crear un volumen de datos representativos de calidad e información ordenada, ya que los algoritmos lanzan recomendaciones precisas referente a cada exposición sin dejar pasar los aspectos éticos, la automatización de procesos y la compilación de datos personales de cada visitante. Una dirección garante y respetuosa de la privacidad con políticas claras que precisen el uso de la información obtenida.
La adopción de la IA involucra un costo tanto en infraestructura como en el orden del personal. Los museos que deciden incorporar estas tecnologías deben invertir en hardware para el procesamiento de grandiosos volúmenes de datos y en la contratación o adiestramiento de expertos en ciencia de datos y perfeccionamiento de algoritmos, esta inversión aunque típica puede reparar a largo plazo con la optimización de técnicas y el incremento de agrado del público. Extendiendo la práctica del visitante uno de los talantes más atrayentes de la IA en la museografía corresponde la interacción que los visitantes pueden tener con las exposiciones acompañadas de herramientas de reconocimiento con objetos o realidad amplificada, virtual fortalecidas por algoritmos inteligentes que permiten intercalar pesquisas contextuales referentes a obras o recrear ambientes históricos de condición inversiva. Es un recorrido que divulga la contemplación de piezas y se reconcilia una experiencia interactiva y educativa fortificando el vínculo emocional del público con el patrimonio cultural.
La IA da coyuntura de efectuar encuestas o sondeos en tiempo real sobre la experiencia de los usuarios a través de aplicaciones o quioscos digitales, los visitantes dejan su opinión en segundos y los sistemas de IA observan para exponer correcciones instantáneas a corto plazo, esto ayuda a una museografía dinámica e idónea para adaptarse a nuevas expectaciones y necesidades reveladas. Enfoque a futuro, la aceptación gradual de la IA en la museografía registra que en los museos, espacios sean más interactivos, inclusivos y personalizados es posible imaginar exposiciones colaborativas entre disímiles instituciones donde la IA formalice préstamos de piezas y reorganice viajes de exhibición simultáneos a diferentes países, aprovechando los algoritmos para diseñar exposiciones temáticas asentadas en directrices culturales actuales e integrando enfoques multimedia y experiencias inversivas que forjen uso de realidad virtual o aumentada.
La IA propone narraciones curatoriales íntegras, es decir, dibuja una temática de una manifestación que sugiere una disposición de presentación de las obras, afirma en el examen de millares de datos históricos, modelos estéticos y distinciones de los públicos. El escenario laboral, el trabajo del curador humano continúa siendo insustituible para dar coherencia final y un enfoque sensible a la muestra, pero, el apremio y extensión de ideas forjadas por la IA ofrecerán un catalizador de creatividad.