Editorial
LAURA SALAMANCA L. – LA REENCARNACIÓN SEGÚN LA BIBLIA
TANATOLOGIANDO
LAURA SALAMANCA L.
LA REENCARNACIÓN SEGÚN LA BIBLIA
Normalmente en la iglesia no se habla de reencarnación sino de resurrección y no es lo mismo.
Reencarnación es la creencia de que la esencia individual de una persona, renace en un nuevo cuerpo después de la muerte biológica, comenzado así una nueva vida, o sea una misma alma, espíritu en un cuerpo nuevo. También es conocido como como renacimiento, transmigración principalmente en religiones como el hinduismo, el budismo y el jainismo y así existen algunas variaciones según diferentes culturas. La reencarnación nos da la oportunidad de terminar con el karma que quedó pendiente en la vida anterior. Y que al tratarlo con hipnosis se puede resolver o al menos visualizar para entender el porqué de nuestra vida actual.
Resurrección proviene del latín “resurgere” que significa resucitar es un resurgimiento de entre los muertos o sea que revive tras un tiempo de inactividad. Es un término más apegado a la religión. Es la recuperación de la vida después de la muerte, siendo la resurrección de Jesucristo el evento central, como prueba de su poder divino y la esperanza de vida eterna para los creyentes. Se enseña que habrá una resurrección general de justos e injustos con los primeros destinados a la vida eterna y los segundos a la condenación.
Hay otra forma de tratar a los pacientes. Hoy en día hay una serie de desequilibrios que en terapia se tratan desde lo transgeneracional por haberlo heredado de los ancestros y que afectan a las nuevas generaciones entonces se hará con calma un buen estudio del árbol genealógico para descubrir desde donde viene el problema.
Pero regresando al tema de la reencarnación existen varios pasajes en la biblia donde se reconoce como tal.
En el antiguo testamento existen referencias a la reencarnación en la biblia:
Job (14:14) ¿muriendo un hombre, por ventura volverá a vivir? todos los días en que ahora combato espero hasta que llegue mi cambio. No habría motivo para el patriarca cuestionar su fe en la supervivencia. Ciertamente se refería a la posibilidad de retomar la experiencia humana.
Sabiduría (8:19-20) se atribuye a Salomón la siguiente afirmación:” yo era un niño de un natural feliz y había obtenido una alma buena. Siendo bueno vine en un cuerpo sin mancha. Es difícil obtener el sentido de sus palabras si no admitimos que él se refiere a una existencia anterior.
Jeremías (1:4-5) está registrado. “Antes de que te formases en el vientre te conocí, y antes de que salieses de la madre te santifiqué: a las naciones te di por profeta” se evidencia la preexistencia de Jeremías y su elevada posición espiritual, habilitándolo para la importante misión junto al pueblo judío, en condición de profeta o médium como se diría hoy.
Éxodo (20:5) está registrado que dios castiga hasta la tercera y cuarta generación a aquellos que lo ofenden. Una aberración si no admitimos que en las generaciones castigadas se sitúan los propios espíritus que delinquieron. La culpa no puede trascender a la persona del culpado
Un estudio preciso sobre el asunto demostrará que hay personas enfrentando problemas relacionados con males que sus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos practicaron, son ellos mismos de retorno, enfrentando las consecuencias de sus errores.
La reencarnación sirve a la justicia divina, y no solo para que las culpas solo sean redimidas por sufrimiento igual al que impusimos al prójimo. Jesús enseñó eso, y el apóstol Pedro asimiló bien la lección. Proclama en su primera epístola, que el amor cubre la multitud de los pecados (4:8 ).
El cuerpo se deja atrás (se entierra o se incinera), y la mente nunca muere, viaja para conectarse con un nuevo cuerpo y comenzar una nueva vida. Por tanto, la muerte no es un punto final sino más bien una puerta hacia otra vida, aunque lo que pasa de una vida a la siguiente no es una identidad personal inmutable o un alma, más bien la continúa.
Lama Zopa Rinpoché