Editorial
Imperios comunicantes – NORMA SALAZAR
RADIOGRAFÍAS
Imperios comunicantes
NORMA SALAZAR
Maestro, pintor y escultor de arte abstracto Fernando M. Díaz uno de los artistas plásticos que comparte sus experiencias en una charla amena, por supuesto sus pinturas también comunican. Un hombre culto rodeado de escritores, políticos y filósofos, amigo de algunos de ellos. Su obra vasta se identifica en lo abstracto, pinturas y esculturas se entretejen marcadamente a las condiciones y esencias de las vidas humanas. Nativo de Orizaba, Veracruz, hoy arraigado en San Miguel de Allende, Guanajuato en la Fábrica La Aurora donde se localiza el taller y galería del artista. Sus años inaugurales los rememora con aquellas épocas del nacionalismo incrustado y el muralismo mexicano.
Con este breve preámbulo nos introducimos a la pintura abstracta tan compleja del maestro Fernando M. Díaz nada fácil observar un lienzo con caracteres, signos, líneas, espacios blancos, negros, sibilinos colores con su diversidad, escribió en su momento el poeta emeritense Raúl Renán en Educación de la línea:
s
e
d o s l í n e a s
c
r
u
s
a
n
¡Dios mío
no saben lo que hacen!
Puede trozarse la línea y reducir el camino de lo efímero
Aquí termina.
El maestro Díaz no pinta para un espectador común, es decir, es un arte con una objetividad semiabstracto con significantes lingüísticos, algunas pinturas es evidente aguzar los sentidos para descifrar palabras reales o inventadas, letras hebreas liberadas. Si leemos al semiólogo y lingüista suizo Ferdinand de Saussure podremos concebir los significantes convencionales que se asocian en su obra, asimismo sus trazos, líneas superan la esencia del arquetipo que atrapa el contexto del signo lingüístico. No hay que perder de vista que nuestro artista plástico está ligado a sus orígenes de familia materna, su abuela era sefardí hablaba el idioma ladino.
Este signo lingüístico no es discordante en sus representaciones abstractas y concretas sino va trazando lo abstracto para que reciba su forma a su conveniente ritmo.
En el mundo Zen el vacío es un elemento excepcional para el arte no es la excepción, entendido como un vacío activo o un espacio blanco que se manifiesta. Fernando M. Díaz traza en el blanco de la tela la vacuidad con una tenaz fuerza luminosa, su pincel traza la tela con la tinta del color porque es el camino liberador del interior, una línea en negro, café, naranja es el fluir de un movimiento espiritual del creador.
Cuadros donde proponen instantes con ideas, cada pincelada nos resuena la técnica Sumi-e originaria de China y trasladada a Japón por los monjes budistas Zen del siglo XIV.
Déjeme enfatizar amable lector, la pintura del pintor y escultor Fernando M. Díaz está preñada por una fijación metafísica, un talante religioso que ha mutado estéticamente en su obra en toda su obra.
Termino ávidos lectores, el arte abstracto es un estilo único de expresión donde observamos y contemplamos colores, líneas, formas y texturas que representan una realidad visual que se aleja del arte figurativo al no mostrar representaciones reconocibles, asimismo tiene una libertad y da la oportunidad al espectador para interpretar lo subjetivo de la pintura.