Nosotros fallamos debajo de las farolas después de la medianoche o buscamos escondites para succionar el miembro de algún borracho sin importar su edad.
Nosotros que pertenecemos a la secta de los decadentes, poco nos importa sentir los golpes que nos dan los minusválidos al despertar con otro hombre de piel curtida por el sudor.
Nosotros, aquellos cuyos vicios se confunden con el maullar de los gatos al presentir la lluvia en los tejados de la homofobia.