Editorial
Uno de esos Días – Gabriel Avilés
Uno de esos Días
A Pulso de Tinta
Gabriel Avilés
Hoy es uno de esos días, imbéciles e inertes donde mis manos tiemblan y la ansiedad cubre lo poco que oxigena mi cordura. Son apenas las seis de la mañana; el espejo reclama el tono carmesí de estos ojos ciegos mientras mis dientes tiñen de sangre las infecundas palabras del Quijote y la absurdez de Girando.
Reitero, hoy es de esos pusilánimes días cuando mi madre decidió no parirme, sin embargo, un súcubo expulsó a este truhán que vive del alcohol, las pastillas y el complejo mundo de los fracasados.
Maldigo este lascivo día en que me siento sifilítico mientras oigo “paloma negra” en voz de una dipsómana, que remite a la simpleza del Chavo del ocho o a Boudelaire en el putrefacto insomnio de los drogadictos.
Disculpa, hoy es de esos mendigos días, los cuales me guardo en el caparazón de los leprosos, así, evito a los seudo intelectuales cuya virtud es beber una copa de vino por los pésimos artistas y su mal gusto bendice la crueldad de los onanistas .