Editorial
RADIOGRAFÍAS – NORMA SALAZAR
RADIOGRAFÍAS
Literatura y cine
NORMA SALAZAR
En numerosas ocasiones, ver una película corresponde a atender una historia. Los filmes representan algunos momentos, acontecimientos, etcétera. La literatura y el cine desdoblan historias, dramas sin afirmar que el séptimo puede trasmutar enteramente una narración, pues es solo una primacía del relato que surge de manera gratuita, es decir, obedece a una predisposición. A través de la escritura provoca una entelequia de continuidad para transformar diversos estados de ánimo durante el proceso del montaje el cine y la literatura entrelazan componentes de expresiones audiovisuales, en sentido coloquial el modelo factible de intelección de un relato, mientras que en el ámbito del cine, éste dispone de imágenes con movimiento, valores figurativos y códigos exactos para contar la historia. Asimismo, la narrativa incluye a los personajes, espacios, acontecimientos y temporalidad todo esto entrelazado; la narrativa, el enunciador, el destinatario y los mecanismos. El relato puro (el mundo representado), contado por diversos métodos y formas de representación, por poner un ejemplo: El mito de Orfeo se ha mostrado y representado no solo en la literatura, sino en la oralidad, el teatro, la danza, la ópera y por supuesto el cine.
Las Metamorfosis de Ovidio, Libro X, la fuente clásica más puntualizad; narra cómo Orfeo, tras perder a Eurídice, baja al inframundo y, con su canto, conmueve a Hades y Perséfone, logrando que le permitan llevarse a su amada, con la condición de no mirarla hasta salir.
Mientras que en el séptimo arte:
Orfeo (Orphée, 1950), dirigida por Jean Cocteau, una versión poética y moderna donde el inframundo es representado por una princesa que se enamora de Orfeo, un poeta parisino.
El acto de contar las historias esta en ramificar el origen de sus expresiones; no obstante, jamás debemos dar por hecho algo definitivo, tampoco es una actividad vacía, autónoma; se narra perennemente con honestidad de una guisa.
Queda claro que la historia escrita, el cuento, la crónica, novela y el guion de un filme confluyen en la acción, son artes de acción, géneros narrativos, ahora el cine no es un lenguaje sino un denso conecte semiótico en el que tercian desemejantes códigos y géneros de signos. Esta semejanza accede a los cineastas llevar obras literarias a la pantalla, pues en principio con extrapolar los sucesos e instituir comunicaciones estéticas, aunque es un proceso muy complejo el cine desempeña con funciones particulares. La percepción sensorial e iconográfica de los mundos imaginados por la literatura da lugar a discusiones en relación a sus cabidas analítica y persuasiva en el ámbito del profesionalismo que exige cavilar el papel de los guionistas.
La reescritura cinematográfica no sólo transmuta caracteres de signos, sino que súplica un nuevo orden de acciones dramáticas, plantea incógnitas sobre la capacidad del medio audiovisual para descubrir el estilo del autor/a o una tendencia. La perspectiva de la literatura y del cine combina una auténtica enciclopedia.
Termino ávidos lectores, contar historias y laborar guiones para los directores, los guionistas han asistido a sus páginas en busca de formas, tópicos e incluso argumentos; el fenómeno es tan añejo como el cine mismo, todavía en relación entre ambas disciplinas requiere un profundo análisis de observación de los entornos vigentes y sociales sin perder orígenes de los hechos de su época.
Fotografía de Archivo