Editorial
LAURA SALAMANCA L. – TODO PASA
TANATOLOGIANDO
LAURA SALAMANCA L.
TODO PASA
Somos un flujo de energía entre el cielo y la tierra, y como tal, nunca estamos estáticos, vivimos en constante movimiento, tanto los seres humanos, como el reino animal, el reino vegetal y hasta el reino mineral, lo que nos identifica unos de otros es el nivel de vibración que tenemos, ya que viéndolo de otra manera, nosotros vibramos más alto, que un caballo y mucho más que un gusano y ese movimiento por lo tanto es más sutil, mientras más bajo vibre un ser vivo su energía será más densa incluso las cosas materiales como una mesa llegan a vibrar a un nivel mucho más denso pero nada en el mundo está estático, todo vibra, hasta una piedra y es que lo único que ya no vibra es el ser que acaba de morir, ya que su energía ha salido de su cuerpo.
Llevamos un ritmo de vida y nos relacionamos con diferentes personas cada vez, vivimos por etapas y por épocas, donde nuestro entorno está compuesto por diferentes personas por algún tiempo, algunas personas permanecen más que otras a nuestro lado y esto precisamente es la causa de nuestro apego, ya que desbordamos nuestras creencias, nuestros conocimientos, nuestros gustos, afinidades y nuestras ideas con aquellas personas con las que nos sentimos cómodos y cuando por alguna razón esa persona se tiene que retirar o incluso nosotros tenemos que separarnos de ella, existe un choque en nuestro cerebro que no acepta la separación y no hay forma de que vuelva ese equilibrio que se sentía en el cuerpo y a esto lo llamamos duelo. Y es que realmente es un dolor en el alma que no se puede explicar, y todo esto depende del grado de apego que tenemos con esa persona, con un animal o hasta con alguna cosa material, y la persona se siente vacía y sin consuelo. Donde hay una resistencia a aceptar esa pérdida, pero la vida nos dice “todo pasa y esto también pasará” pero cuando estamos sumergidos en este trance, nada nos puede llevar al equilibrio porque no hay cabeza para pensar, hay personas que también quieren morir para no sentir ese dolor o que se aíslan para no ver ni interactuar con nadie porque no le ve solución a su problema tan grande, que es el que está pasando la persona en duelo por eso ni un tanatólogo puede aliviar ese dolor. Cuando un especialista llámese psicólogo o tanatólogo se acerca demasiado pronto, este será rechazado por la persona en duelo y es que no es un buen momento.
Recordemos que nuestros sentimientos son
Universales todos los tenemos, son Subjetivos, no podemos saber realmente como los vive la otra persona, cada uno los vive de manera diferente, no es lo mismo como vives tú la tristeza a cómo la vive otro. Son Neutros, los sentimientos no son ni buenos ni malos, solo son y ya y son parte de la vida
Y cuando no se sabe que hacer, en la mayoría de los casos se tiende a reprimirlos, y claro esa será la mejor forma de no dejarlos salir afectando cada vez más al cuerpo.
Otra manera es proyectándolos en otros, diciendo por ejemplo “es que tú me haces enojar” o “tú me causas este dolor”. Otra forma es racionalizándolos diciendo “yo puedo” “yo soy fuerte” “es algo normal”. Otra es negándolos “no pasa nada” “todo está bien”. Otra es Evadiéndolos y eso se logra con puras distracciones para no tocar el tema. Y otra muy común es culpándonos de no haber hecho tal o cual cosa
Y no están mal, son parte de la vida, pero lo interesante es saber integrarlos a nuestra vida y reconocerlos para que no se repitan como antes y ahora sí podamos salir del duelo. Normalmente las terapias sirven para este proceso.
Hay un dicho que dice “después de la tempestad viene la calma” y así es en todos los procesos, por muy duros que parezcan, hay un clímax como en las novelas donde surge la desesperación, el miedo la angustia y la incertidumbre del futuro, y después de un tiempo como dice otro dicho “el tiempo cura todo” va cayendo todo en su lugar, regresa la calma y la cotidianidad.
Lo primero es aceptar el duelo, ya que muchas personas lo niegan diciendo “a mí no me pasa nada” y justo por eso pueden pasar años sin trabajarlo.
Ya después de aceptarlo, irlo trabajando para su resolución y volver a la normalidad (ojo) se comienza a trabajar con un especialista cuando la persona se da cuenta que no puede salir por sí misma, (sólo en casos donde el paciente requiera atención médica de un psiquiatra se podrá intervenir), después de haber atravesado las 5 etapas del duelo, su mente sabía y su cuerpo lo pueden procesar por sí solos. Y para esto pasaran entre 3 y 6 meses aproximadamente y ahí el paciente recupera la conciencia y puede pedir ayuda y si lo deja pasar después de mucho tiempo, corre el riesgo de que éste se convertirá en un duelo patológico.
Con el tiempo todo pasa. He visto con algo de paciencia como lo inolvidable se convierte en olvido y lo imprescindible llega a sobrar.
Gabriel García Marquez.
Todo fluye, nada permanece
Heráclito
Lo que ha de ser, encuentra la manera de atravesar las puertas