Editorial

“Plegaria a un cuerpo” de Daniela Flores – Ernesto Adair Zepeda Villarreal

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“Plegaria a un cuerpo” de Daniela Flores

Ernesto Adair Zepeda Villarreal

Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir

 

“Bajo la sombra del árbol del pecado me recuesto a soñar”

Daniela Flores es una escritora joven hidalguense avecindada en ciudad Neza, que además de divulgar literatura ‘underground’, editar y ser consciente de la naturaleza humana, se dedica a la fotografía. ´Plegaria a un cuerpo´, de Editorial Patético en 2013, fue trabajado por Edson Mateos Alvarado (portada sobre la autora, e interiores) y Ana Belém Flores (diseño). El libro contiene un amplio registro de la obra de la autora, con distintos grados de madurez, llevado a los demás. El poemario aborda la existencia. Es un recuento de recuerdos y anhelos, vistos a través de los ojos de una mujer que busca encontrar su camino en una ciudad machista y comprometida con la abyección. Quizá por esto es por lo que sus palabras tratan de recuperar el aire de provincia, con cierta nostalgia por la única patria a la que se puede ser realmente fiel: el cuerpo mismo.

Contestatario a su manera, el lenguaje es directo, lo que permite al lector entender su precisión. Eso lo hace más humano, tangible. Sus versos poseen algo de ternura, de musicalidad. La autora no busca impresionar con la técnica académica. En su obra, la mujer contempla a vida y la sexualidad, es carnal. Así mide el tiempo, busca y encuentra a los amantes, reflexivos. A través de sus páginas se entiende lo sensorial, el gozo sexual, el contacto de la caricia, como una excusa para hablar entre líneas de las personas que complementan la intimidad. Ella nos recuerda la espiritualidad de lo corpóreo, lo que nos define a nosotros ante los demás. Joven poeta, hace un canto de los cuerpos, de su energía, para escurrir por las letras a la ciudad. Su poesía es urbana, melancólica, llena de anhelos. El sexo también es una manera de sobrevivir. Incluso a pesar de los amantes. La mujer es un lenguaje pródigo extendido por la tinta.

A través de su lectura se manifiesta la polémica por ser necesaria. No llega a ser ramplona ni exhibicionista, ni demasiado retórica. Tampoco abusa de la sensualidad, la convierte en palabra. Toda expresión es una herramienta para conectar con las demás personas, en lo que ha desarrollado una estética sobre lo directo. No hay vergüenza en lo que es natural, en el placer; ese es el medio. El mundo es parte del cuerpo, un medio para encontrar su femineidad. Daniela no busca prender llamas a la paja seca, sino que pervive dentro del fuego, se apodera de las uñas, entre los huesos. La tempestividad es su sello. La vitalidad compensa cada página de su ópera prima. Es un libro sobre lo sensual, no lo erótico, de las conexiones, no del sudor cayendo por la piel. La autora nos muestra una fibra poética fuerte, dedicada a la pasión.

Este libro es una alabanza al tempo, no al sacrificio, donde el placer es el rito. Posteriormente poco es lo que ha publicado, una verdadera pena. Así que, si llegan a encontrar un ejemplar de este tiraje artesanal, no duden en atesorarlo. El viaje es parte de la propia experiencia como lector frente a la naturaleza revelada en sus versos. Concluyo con unas líneas: “Y esta es la plegaría que ofrezco, /porque yo, /en este mundo, /no tengo más”.

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