Editorial
“¡Qué viva la música!” de Andrés Caicedo – Ernesto Adair Zepeda Villarreal
“¡Qué viva la música!” de Andrés Caicedo
Ernesto Adair Zepeda Villarreal
Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir
“Bueno, la probé y qué. Dura 10 minutos el efecto, que es fantástico. Después da achante y ganas de no moverse, espeluznante sabor en la boca, ardor en los pliegues del cerebro, fiebre, uno se pellizca y no se siente, ver cine no se puede porque da angustia el movimiento, sentimiento de incapacidad, miedo y rechinar de dientes.”
A según decir de las cartas aclaratorias que funcionan en el libro como prólogo, esta obra es la máxima cúspide del escritor Colombiano Andrés Caicedo, muerto bastante joven, y es una de las joyas de la corona de la literatura de ese país. Yo no puedo afirmar o rechazar esa hipótesis debido a mi poco conocimiento del corazón literario de aquellas latitudes, pero puedo estar de acuerdo en que es un libro que vale la pena leerse. La novela fue publicada en 2012 por Alfaguara, lo que sí garantiza que no cuenta como edición de bolsillo, y tiene una muy agradable portada.
La novela trata de una jovencita de clase media alta de Cali, tan apasionada por la música como enloquecida por el sonido, y que va aprendiendo sobre distintos géneros a través de las personas y las relaciones que establece a lo largo de la novela, cada una con sus particulares maneras de desarrollarse. La rumba, las drogas, el rock, e incluso una promesa por leer El capital, así como la forma tan curiosamente destructiva que tiene la juventud para aprender sobre el mundo, es lo primero que se nota en el libro, donde la vida holgada de la María del Carmen Huerta, pasa de la exploración de un mundo lleno de música norteamericana para ir mutando al popular mundo del barrio, de la salsa y la rumba, donde conoce a otros personajes, que terminan de sellar su destino.
“Después comprobaría que su cuerpo había quedado ensopado en un líquido que no era el que retenía dentro de sí y aún no encontraba, pugnaba por salir pero no encontraba dónde. Era la baba de la rumba.”
La novela se cuenta con un estilo desenfadado, donde el autor hace un juego de las situaciones por las bondades de esa manera tan colombiana de decir las palabras y la aparente ingenuidad perpetua de María del Carmen, quien parece nunca terminar de entender su alrededor hasta que termina siendo ya muy tarde para cada personaje. La historia pasa de un mundo cómodo lleno de niebla a la brutalidad de una realidad que la devora, y es la música el comienzo y final de todo, un espacio en el que su mente y su cuerpo vibran por completo.
Esta novela de los años 70’s retrata un espacio de la juventud, tanto más influenciado por los hippies que por la modernidad twittera, como mencionan algunas críticas al libro, pero que arroja claves sobre la naturaleza de sus elementos. Particularmente, en este libro la tensión y la decadencia pasan semiocultas por la historia, como arropadas por un velo que lo hace lucir inofensivo, casi un mero juego, donde la agresividad del mundo se abre paso de lleno; y aunque aparentemente no corre el tiempo, éste llega a su momento indicado, mostrando las cicatrices difuminadas a la luz de los secretos barrios de Calí. Según, hay una adaptación cinematográfica de la obra. Este libro es ameno, fácil de leer, y entretenido.
“Apuesto a que nadie oye cómo cada chirriar de tacones, cada botellazo en la cara, cada súplica de borracho que resbala, cada bembé formado, cómo todo, todo me llama, cómo todo es mío y la descarga me llama. De no haber conocido nunca este son montuno, habría sido escuálida alma perdida, sin cabuyas por la selva.”