Editorial
Ochenta y siete – Por Adriana Cisneros Garza
Ochenta y siete
Por Adriana Cisneros Garza
A mi amado padre, hoy en su cumpleaños.
Cediste tu cuerpo para habitar la madre tierra. Tu variación irradia destellos de luz, en las acequias que mojan los solares, de tu pueblo natal. Meces brotes ante la caricia anochecida, tus raíces cautelosas abrazan los pies de quienes andamos entre sombras. Anidas en los mechones de mi cabellera, orientando mi gorjeo, morando en cada época del año como prodigio imperecedero. Cuando el aire congoja, tus ojos relámpagos iluminan mi sendero. Padre… tú que hallaste la manera de transfigurar en ave, enséñame a gorjear de nuevo… porque hay algo quebrado en mi silencio. Mi esperanza es blanca y profunda, como el cielo y el mar. Dios se apiadó, al concederte alas para que lograra admirarte, alimentándote de las flores, salpicando iridiscencia.
Me educaste en igualdad a mis hermanos, nunca me limitaste por ser niña delicada o incapaz. También yo tenía una caña de pescar, elaborada con una lata y sedal… juntos, hicimos todas mis huleras, me enseñaste a usar navaja, a defenderme de un atacante. Aprendí de ti, a cambiar fusibles, llantas, a encender fuego; pero también, la palabra gentil, mucha paciencia, y la importancia de regalar flores en vida. Siempre les encontrábamos formas de animales a las nubes, y cantábamos unidos, cuando yo le tenía miedo a la oscuridad… de ti escuché las primeras poesías recitadas.
Cuando deambulo buscando mi sombra por la noche, entiendo lo que se siente vivir en la tierra, con el corazón en el cielo. Vives en la eternidad del tiempo… Hoy, mis cabellos vuelan confabulados con la brisa, para alcanzarte y enredarnos en un gran abrazo, por tu cumpleaños. Tus enseñanzas conmigo para siempre… tu guía y amor en mi sangre, en mi apellido. Tu risa, papá, la vuelvo a escuchar en las hojitas danzarinas, que van cayendo en cada otoño, nuestra estación favorita del año. Sé que estás tranquilo, en ese paraíso que te ha recibido, donde abundan las orquídeas y los pájaros cantantes. El sol se ha estacionado afuera de tu casa, a medio día, para felicitarte igual que yo.