Editorial
Tiempo Sensorial – Cecilia Carranza
Tiempo Sensorial
Cecilia Carranza
Ladro, Luego Escribo
No entiendo qué es el concepto del tiempo, pero parece que de alguna manera vivo atado a él bajo su extraña influencia lineal; tampoco tengo el lenguaje adecuado, esto simplemente es una traducción sensorial de mis percepciones como son el sonido, el espacio y la luminosidad, ya que en este lugar que habito, a pesar de que es oscuro, los reflejos de aquello que hay fuera reverberan sobre al manto acuífero que me sostiene, los sonidos son ondas a veces claras y a veces difusas de lo que parecen ser dos voces, la voz aguda que creo soy yo mismo, es dulce, aunque aún no conozco el gusto pues mi alimento es una cuerda con la que a ratos me entretengo; durante los silencios percibo un amarillo dorado que penetra como rayos de sol en una ventana abierta en primavera, y soy tres espacios, y uno a la vez, soy este, soy la voz suave y soy lo que hay fuera, soy sonido palpitante y soy sonido rítmico de aquello que bombea y llega por la cuerda que me una a la voz cálida que inunda este espacio como aleteo de mariposa; cuando la voz grave se acerca y penetra a la voz suave y se funden, me divierte el meneo lento o rápido, que como un golpeteo, me lanza de un lado al opuesto como un alegre bote en el océano, pero a veces la voz grave se incrementa, sacude fuerte a la voz aguda y nos zarandeamos asustados por todos lados bajo una tormenta donde veo formas rojas y negras.
La pasada noche hubo tormenta intensa con jaloneos que me enrollaron la cuerda y reboté por los cuatro puntos cardinales de este útero y paredes suaves que anido, hasta que una fuerza enorme golpeó con destellos negros, que se tornaron violetas y verdes y se abrió una fisura por donde se sale el líquido que habito, de manera que mi sonido palpitante disminuye poco a poco su intensidad y ahora los movimientos rítmicos que afloran, me aprietan y contraen como si me quisieran expulsar de este espacio oscuro y húmedo para truncar bruscamente mi tiempo lineal y lanzarme allá, donde dejo de ser.