Espectaculos
‘Naza’: voces que revelan el exterminio masivo en Gaza llegan a salas mexicanas
Una ventana a los sistemas de exterminio masivo, dirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor, constituye un testimonio de la brutalidad y de los mecanismos mediante los cuales Israel lleva a cabo la ofensiva genocida contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. Producida en colaboración con el periódico británico The Guardian y JW Films, en asociación con Placeholder Films y Unseen Hand, y distribuida en México por Artegios, la película reúne una serie de entrevistas con militares israelíes que reconocen su participación en hechos atroces. El filme llegará a las salas de cine el jueves 22 de octubre.
Los testigos, ocultos tras el anonimato, conversan con un periodista en la azotea de un edificio. A su alrededor, la vida cotidiana en Israel transcurre con aparente normalidad: personas que habitan apartamentos ven la televisión con sus hijos, comen en restaurantes o hacen ejercicio en sus casas. De pronto, una alarma interrumpe esa aparente tranquilidad y un misil impacta en una zona cercana al lugar de la entrevista. Así transcurre el día a día en un país marcado por la guerra.
El término Naza es utilizado por la inteligencia israelí para referirse a las víctimas colaterales de los ataques aéreos: niños, mujeres y hombres que mueren en las operaciones destinadas a eliminar a supuestos terroristas de Hamás. Mediante los testimonios, la película expone el alcance de esta maquinaria bélica: desde el espionaje telefónico y el lanzamiento de misiles contra edificios sin importar la presencia de civiles, hasta la destrucción del patrimonio palestino y los intentos de erradicar su lengua y su identidad cultural.
“Es un testimonio del hecho de que gran parte de las muertes de civiles en Gaza se produjeron con pleno conocimiento y no por error, como algunos han afirmado. Naza es también una crítica a la forma en que el encuadre de los asesinatos como ‘colaterales’ oculta su naturaleza deliberada y calculada”, afirmaron los directores en una entrevista con The Guardian.
Los 24 oficiales entrevistados hablan de los distintos programas de inteligencia, del control que el Ejército israelí ejerce sobre las infraestructuras y de su influencia en los medios de comunicación que respaldan su propaganda bélica. Cada uno de estos frentes opera mediante programas específicos. Entre ellos, destaca uno que utiliza inteligencia artificial para calcular las opciones que considera más adecuadas al momento de seleccionar objetivos y ejecutar ataques letales.
“Las fuentes implicadas en la campaña de bombardeos aéreos de Israel sobre Gaza –considerada una de las más mortíferas de la historia moderna para la población civil– sirven en las unidades de inteligencia militar más secretas y de élite del país. Tuvimos que pasar meses, y finalmente años, localizando a las personas adecuadas, quienes, a su vez, a menudo tardaban más tiempo en acceder a hablar ante una cámara. No podíamos confiar en un puñado de fuentes para sostener las afirmaciones de la película y trabajamos hasta encontrar a dos docenas de ellas. También debimos laborar bajo estrictas limitaciones de seguridad, sabiendo que el Estado israelí no había autorizado a estas personas a platicar con nosotros y que asumían un riesgo al hacerlo”.
Los cineastas también explicaron la perspectiva desde la que construyeron su investigación:
“Nuestra crítica al Estado israelí siempre se ha centrado en los crímenes de carácter sistémico. En la película No other land, pasamos cinco años junto a Basel Adra y Hamdan Ballal documentando cómo el Ejército destruía hogares palestinos para retratar un panorama más amplio de un sistema de ocupación y supremacía étnica orientado a expulsar a los palestinos de Cisjordania. En Naza, conectamos de manera similar los puntos de un sistema, recopilando los testimonios de dos docenas de oficiales de inteligencia y soldados, y retratando los sistemas militares utilizados para perpetrar lo que una comisión de la ONU y las principales organizaciones de derechos humanos del mundo han calificado como un genocidio”.
En los tres años de agresiones castrenses a los que hace referencia el documental, se contabilizan 75 mil personas muertas como consecuencia de las operaciones bélicas. Resulta paradójico que Benjamin Netanyahu, quien en su libro Terrorism: How the West can win (Terrorismo: Cómo puede ganar Occidente), publicado en 1986, criticó determinadas prácticas terroristas, encabece hoy un gobierno cuyas acciones contra la población palestina en la franja de Gaza han sido objeto de graves acusaciones internacionales. En este contexto, las operaciones militares parecen orientadas a destruir infraestructuras y territorios antes de que se erosione aún más la legitimidad internacional de Israel.
Los directores profundizan en esta perspectiva al señalar que el documental no se limita a denunciar actos aislados, sino que examina las estructuras que los hacen posibles:
“Nuestro enfoque no está en crímenes de guerra esporádicos cometidos por soldados renegados que desobedecieron mandamientos. Está en las órdenes mismas, las políticas, las prácticas aceptadas, el lenguaje y la lógica que hacen posibles esos actos, y las personas que los operan. El sistema y sus engranajes. Esto importa, en parte, porque la cuestión del genocidio es inseparable de la cuestión de la intención. A menudo se trata la intención como algo oculto en la mente de los líderes políticos o militares. Pero los sistemas también revelan la intención: por medio de las reglas que crean, los objetivos que autorizan, los riesgos que aceptan y los patrones que producen repetidamente”.
El documental Naza: Una ventana a los sistemas de exterminio masivo se estrenará el jueves 22 de octubre en diversas salas de cine.