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Casi la mitad de los arrecifes de coral del mundo están condenados a la extinción

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Un amplio estudio publicado en Nature ha confirmado que el 44 por ciento de las especies de coral que construyen arrecifes están en riesgo elevado de extinción. El análisis se hizo antes de los tres años más calurosos registrados (2023-2025), esto significa que la situación actual es aún más catastrófica.

A nivel mundial existen 428 mil 574 kilómetros cuadrados de arrecifes de coral en el mundo, de acuerdo con el “Allen Coral Atlas” de la Arizona State University. Y según el Smithsonian National Museum of Natural History, son el ecosistema marino más rico en biodiversidad. Fungen como refugio para una cuarta parte de la vida marina, donde la relación entre especies se basa en el beneficio mutuo (simbiosis).

Desafortunadamente, todos los arrecifes están en grave peligro debido al aumento en la temperatura marina. El National Center for Environmental Information reporta un incremento de 1.10°C por encima de la media del siglo XX, provocando que los corales se vuelven blancos y mueran. Lo anterior se debe a la pérdida de las zooxantelas, microalgas que viven en su interior, quienes también son su alimento.

El principal “Amazonas de los mares”, el Triángulo del Coral resulta un lugar fundamental para la conservación del ecosistema. Su página de internet, el Coral Reef Alliance establece a la zona responsable de albergar 76 por ciento de especies coralinas. Abarca las aguas de Indonesia, Malasia, Filipinas, Papúa Nueva Guinea, las Islas Salomón y el Timor Oriental.

A primera vista la cobertura total del territorio marino parece estable, pero los científicos de la investigación han descubierto que las especies más vulnerables están muriendo. El lugar pasó de ser una especie de bosque llena de robles centenarios a un campo de maleza. El ecosistema sigue verde, pero está roto.

Además de la belleza de los corales, estos son como una barrera natural contra los huracanes, y son hogar de peces encargados de alimentar a 6 millones de pescadores dependientes de la actividad, según data el Coral reef livehoods. Los países en vías de desarrollo son los más afectados, mientras los países desarrollados se encargan de minar el mar.

¿Qué es la minería marina?

Para obtener minerales útiles en la fabricación de las llamadas “tecnologías verdes” y fertilizantes, se mina el mar. El resultado es la destrucción de la vida marina. El proceso consiste en los siguientes puntos, según la publicación Current Biology.

1.     Se identifican los lugares donde se encuentran los nódulos poliméricos, esferas ricas en níquel, magnesio, cobre, fosfatos y cobalto. Presentes en las llanuras del fondo oceánico.

2.     Con vehículos pesados, tipo orugas, dirigidos por control remoto recorren los confines del mar.

3.     Finalmente, las máquinas cortan fragmentos con depósitos mineros y recolectan los elementos.

La extracción del lecho marino genera sedimentos flotantes encargados de alterar los ecosistemas, extinguiendo así la biodiversidad.

Problemas en el marco jurídico

Lo arrecifes son considerados patrimonio de la humanidad. Si bien es posible proteger los corales dentro de territorios nacionales, la Universidad Veracruzana menciona que la minería en zonas fuera de la jurisdicción nacionales está en riesgo. En todo caso, las Autoridades de los Fondos Marinos son quienes están a cargo de proteger aguas internacionales. Hasta el día de hoy, no existen leyes a nivel mundial.

El tema a nivel mundial no solo es alarmante, México ha sido protagonista del problema. Hace algunos años Odyssey Marine Exploration, una empresa estadounidense, descubrió en las costas de Baja California Sur arenas ricas en fosfato ―elemento para fabricar fertilizantes―. Debido a lo anterior, la empresa pidió permiso para minar el mar, sin embargo, la SEMARTAT negó el acceso. Porque el área es casa de las tortugas caguama, paso de ballenas azules y grises, además de servir como sustento a pescadores.

La solución

Para lograr reducir la temperatura es necesario disminuir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, creando refugios térmicos para proteger a los corales. Hasta el momento, solo el 2.5 por ciento de las áreas se encuentran protegidas. El reto es crear leyes a nivel global, que respeten este hábitat tan importante. El océano no entiende de fronteras políticas, y la destrucción de este ecosistema es un fracaso colectivo de la humanidad.

Para David Obura, científico del Costal Oceans Research and Debelopment in the Indian Ocean East Africa y autor principal de la investigación el mensaje final es un llamado a la acción y a la justicia climática: “La disminución de los corales en muchos lugares es inevitable… (pero) la importancia de cada décima de grado de aumento (en la temperatura) es un elemento fundamental de la justicia y equidad climática”.

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