Editorial
“La República del vino” de Mo Yan – Ernesto Adair Zepeda Villarreal
“La República del vino” de Mo Yan
Ernesto Adair Zepeda Villarreal
Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir
Después de un año en lista de espera (o más), llegó el turno de esta interesante novela, la primera novela que leo de este autor, y quizá la primera china en mi vida. Por tanto, he leído una versión traducida. Eso se suma a lo extraordinario de reconocerla. Mo Yan, ganador del premio Nobel de literatura, se presta a explorar un complejo universo de tradiciones lejanas, donde la comida, los licores, y las costumbres nos son lo menos reconocible (incluso lo extravagante, ajeno de nuestras costumbres y gustos). Esta obra se nutre bastante de eso.
La novela reúne tres historias entrelazadas para que ficción asumo por completo la realidad del autor, y denuncia también a las “castas” privilegiadas en la política, es una denuncia de la corrupción en el partido comunista; lo que se entreve sin llegar a ser mencionado, con el riesgo de asumir el trono por una censura apresurada. La primera de las historias abre el libro, con el viaje de un detective salido desde las mismas oficinas centrales del partido, llamado Ding Gou’er, que debe llegar a la provincia de Liquorland (sólo por curiosidad me bastaría saber la castellanización de eso). El objetivo era esclarecer los crecientes rumores de una secta caníbal en la región. La segunda línea parte de un modelo epistolar entre Li Yidou, un investigador especializado en licores y vinos, y su autor favorito, “Mo Yan”; a quien admira y busca imitar. La tercera historia se sumerge en las tradiciones y la relación cultural de la tradición china pre-comunista a través del alimento y el vino. Ese paisaje cultural resulta por demás espectacular, al ser una revelación novedosa para quienes desconocemos aquella cultura. La maestría de las narraciones tejidas entre sí es lo que la vuelve memorable.
Velado al interior de ello, la corrupción del sistema es otro personaje no reconocido, cuya sombra permanece a lo largo de los “usos y costumbres” revelados en cada sección. Mo Yan nos invita a sumergirnos en la vida de la administración pública, la burocracia, el sistema, y salir de alguna manera contentos por ello. Sí, también estuvo oficialmente censurada por mucho tiempo, debido a los amigazos de la reforma cultural (y sus modernos adendos en favor de la violencia). Se podría hacer un chiste fácil sobre el tema y los comunistas, pero evitemos el spoiler. Ese mundo termina por parecer inverosímil, por sanidad, repletos con personajes extraordinarios u complejos.
Además, los acompañamos a través de los callejones, las leyendas, donde la riqueza cultural sostiene el aliento de cada personaje. Extravagante, aquella nación se desnuda en lo sorprendente. En esta novela, el autor chino comparte las nociones culinarias de su memoria, a la que rinde un honor tremendo, para montar la historia del desarrollo de su civilización. Algunos pasajes son de sobra ocultos, compleja la lectura, pero llenos de detalles. Además, las alegorías son bastante claras. La preocupación del autor sobre la creación literaria, su papel político, y el buen gusto, se mancha siempre de la naturaleza política detrás del aliento (siempre con las revistas oficiales). Si, sistema y distancias mediantes, el canon oficial busca estrangular la creatividad que evidencia los hechos.
Mo Yan nos invita a conocer un mundo velado para occidente, algo irreal como un sueño, poco dilucidable para los ajenos. El papel de los alimentos es central mediante los que se trascriben los destinos de los pueblos. Quizá no sea una obra agradable para todos los gustos, además de ser larga y polémica. La metáfora no es profunda, es una denuncia evidente.