Editorial

RADIOGRAFÍAS – NORMA SALAZAR

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RADIOGRAFÍAS

La música una creación humana

NORMA SALAZAR

normasalazarr68@gmail.com

 

 

“La música se ubica sola frente a las demás artes… No expresa ninguna definitiva o particular alegría, tristeza,
angustia, horror, deleite o sensación de paz, sino alegría, tristeza, angustia, horror, deleite o
sensación de paz en sí mismas, en lo abstracto, en su natural esencia, sin accesorios y por ello sin sus
motivos usuales. Y sin embargo nos permite aprehenderlas y compartirlas plenamente en su quintaesencia”

Arthur Schopenhauer

 

La música es una creación humana de sonidos a través de instrumentos delicadamente concordados a una expresión motora óptima, instituye un estímulo sonoro espacio temporalmente establecido en una percepción auditiva compleja al estar concedida de estados emocionales y figurativos conscientes estéticamente, significativos y culturalmente valorados. Si bien la axioma trata de defender los aspectos conductuales, neurofisiológicos, mentales, físicos y culturales ineludible subrayar que la emoción engendrada, es un acontecimiento esencial porque la música es un fenómeno tan esencial y ubicuo de las sociedades humanas.

Es así que desde tiempos antiguos y en todas las culturas conocidas la música ha sido fundada, valorada, bailada asimismo ha sido un deleite para las emociones y estados de ánimo, donde las conjeturas mentales vinculan procederes múltiples y eficaces a los seres humanos. Algunos principios de la asociación entre la distribución musical y las emociones humanas han sido revelados y utilizados durante siglos por músicos adiestrados  algunos doctos de la música. En la época del Barroco se ha explicado en la Europa que las claves mayores y los tiempos rápidos producen alegría, que las claves menores y los tiempos lentos producen congoja o que la disonancia provoca ansiedad y miedo. A partir del siglo XVII cuando Marc Antoine Charpentier muestra una lista de 17 claves ensambladas a estados de ánimo y emociones particulares: Do mayor como música “contenta y guerrera”, Mi bemol mayor como “cruel y rigurosa”, Sol mayor como “apaciblemente alegre”  recíprocamente.

El impacto emocional de la música es muy complejo a causa de las entonaciones no sólo de las claves, asimismo el ritmo, la armonía, la melodía sin determinar a las transformaciones culturales, individuales y ambientales del auditorio en general y de cada escucha particular.

Arthur Schopenhauer (1788–1860), reiteradamente indicó que las emociones logran componer el significado semántico de la música de alguna forma la música expresa o encarna  la emoción humana. En su libro clásico de 1938 intitulado Psychology of Music, el psicólogo sueco estadounidense  Carl Seashore declaró que la música es connaturalmente un juego de sentimiento sobre sentimiento en la medida que se agita el sentimiento  sólo puede ser enunciada mediante el sentimiento, agrupando la expresión musical considerando un análisis científico de sus elementos conductuales, la contraparte de las emociones observadas por el oyente indican fugazmente en términos desiguales la sensibilidad que no sólo son innatas sino que pueden ser acrecentadas por el empeño, Schopenhauer concluye que la música no sólo expone causas y emociones acerca de la emoción. La música es una enunciación y grafía de emociones, estados de ánimo, tensiones y resoluciones mentales, en sus palabras “una figura lógica de vida sensible y responsiva, una fuente de intuición (“insight”), no un mero llamado a la simpatía”. Su declaración envuelve la emoción musical se basa en formas mentales de tipo afectivo las cuales, en caso de existir, trazarían una relación y una discrepancia con las grafías semánticas de tipo proposicional o lingüístico.

Termino ávidos lectores, la música simplemente evoca en el escucha emociones sentidas en el pasado se refuta con el hecho de que es competente de causar emociones novedosas y características en el contexto señalado de ausencia de estímulos naturales y réplicas adaptativas. Por ejemplo, la tristeza producida por algunas piezas de música no se asocia a la pérdida de un valor o a la frustración de un objetivo como sucede habitualmente en la vida usual. Es particularmente notable el hecho de que éstos y otros sentimientos musicales puedan ser equivalentes y en causes de magnitud mayor a las emociones causadas naturalmente

 

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