Editorial
RADIOGRAFÍAS – Amparo Dávila extraordinaria cuentista
RADIOGRAFÍAS
Amparo Dávila extraordinaria cuentista
NORMA SALAZAR
El 21 de febrero de 1928 nació María Amparo Dávila Robledo en Pinos, Zacatecas, como ella lo dice, fue una niña rebelde y muy valiente, su niñez la vivió en aislamiento en los campos de su natal estado. Realizo sus estudios en el Colegio de religiosas en San Luis Potosí, fue becaria del Centro de Escritores Mexicanos.
La crítica literaria indaga conocimientos para examinar la literatura, así es como han germinado numerosas teorías y múltiples erudiciones que acceden aproximar objetivamente a los textos. Un lector contemporáneo, tiene que expresar sus reflexiones y opiniones sobre la obra literaria que está trabajando, es decir, los resultados serán como mirar la literatura, como si fuera a través de un espejo, prestar atención aquellos rasgos culturales, históricos, momentos sociales y políticos, religiosos, etcétera. De tal manera que los lectores podrán leer una obra de forma minuciosa, por ello, me encauzaré a la obra narrativa de la zacatecana Amparo Dávila.
Como miembro de la Generación de Medio Siglo algunos de sus integrantes fueron Sergio Pitol, Juan García Ponce, Inés Arredondo y José Emilio Pacheco; déjeme reiterar un punto, nunca se consideró miembro de éste grupo, gracias al consejo de Alfonso Reyes de no pertenecer a ningún grupo literario.
La cuentista de literatura fantástica desarticula entre sus fragmentos algo muy distintivo a partir de tres o cuatro líneas hallaremos protagonistas con un tono susceptible; ella, nos invita a explorar a través de las primeras lecturas. A muy temprana edad nuestra narradora Dávila la sedujo su hábitat, tanto que lo recrea excelentemente en cada uno de sus personajes en sus respectivos cuentos pareciera que son estampas, acuarelas de fabulas. La propia autora ha afirmado que no se siente inscrita dentro de la literatura fantástica, pues sólo escribe lo que ha vivido, aunque sean experiencias imposibles de fijar adentro de los parámetros que se conocen como “las realidades”, en algunos santiamenes, la experiencia contada se escapa de toda norma y regla de la naturaleza por lo que se podrían considerar como relatos surrealistas o góticos.
La veterana Amparo Dávila una de las cuentistas mexicanas más respetadas en nuestra actualidad. Va más allá de la ciencia ficción, propone narrativas fijadas en la especulación sagaz, ya que a partir del ámbito de la ciencia y la tecnología o de las ciencias sociales y humanas, estos argumentos, los fenómenos asombrosos tienen un esclarecimiento racional, ahí reside la discrepancia entre éste género y el ejercicio de lo fantástico o lo sorprendente. Ahora bien, en su narrativas consigue en fragmentos escribir de manera ejemplar lo siniestro, en ella, no ha de desentrañar, sólo, desde una configuración freudiana, ya que en sus cuentos renuncia toda constitución de este componente bajo la responsabilidad del propio lector que lo entrevé, avista cómo lo infausto se da en numerosos talentes sin que se asigne intempestivamente de modo fatídico e intempestivo, la escritura de Dávila ofrece pasajes de la vida habitual, el acontecer de todos los días. La poeta y narradora zacatecana avasalla su labor literaria cuenta su enfoque de las cosas, encauza sus asuntos en múltiples ángulos. No perder de vista el espejo propio o al de sus contemporáneas.
Otro punto característico de ésta autora es que su obra literaria es muy reducida, pero ella, no necesita tener una vasta obra, al contrario, se sostiene y es tema de cuantiosos trabajos académicos, literarios entre el ámbito de investigadores e intelectuales. Su literatura tiene una enorme cabida para compenetrar la realidad y la ficción; el desvarío y lucidez; omite pormenores, suele encauzar dos historias al mismo tiempo. Sus personajes transitan entre lo usual a lo asombroso.
Cada relato está ambientado entre habitaciones peculiares, aposentos, cuartos de hospital que a primeras lecturas no se percibe el contraste que va de la mano de la cognición al enajenamiento, porque inmediatamente nos atrapa el sentimiento del temor a partir de nuestra lectura, el miedo está latente y, a su vez, observamos a sus personajes cometer las mayores sandeces van malgastando ímpetus y son ineptos de alinear su destino. Amable lector Amparo Dávila es una de nuestras cuentistas más destierras, insólitas, atrayentes de la literatura mexicana de la segunda mitad del siglo XX, es por ello, que su obra no ha sido como debiera ser difundida y obvio muy bien leída, tampoco ha tenido el reconocimiento que se merece de su alto nivel que ha portado a nuestras letras mexicanas. Le fue otorgado el Premio Xavier Villaurrutia en el año 1997, recibió un Homenaje en el Palacio de Bellas Artes en la Sala Manuel M. Ponce con motivo de sus 80 años cumplidos, su casa editorial el Fondo de Cultura Económica publicó sus Cuentos Reunidos en el año 2009. Hoy, en éste inicio del nuevo siglo XXI es una de nuestras escritoras de CULTO y ha tenido su reconocimiento afuera de nuestro territorio nacional; Europa, Asía, Centro y Sudamérica donde encontramos más de 100 antologías académicas y literarias dedicadas a su obra. Traducciones al inglés, italiano, alemán, francés entre otros. Cristina Rivera Garza una de las críticas literarias ha seguido puntualmente su obra y ha publicado artículos académicos muy distintivos que son referentes para las nuevas generaciones que están interesadas en examinar su obra.
Por otro lado, Dávila narra una época específica muy concreta y da pauta a reflexionar que en cada cuento, ella, ha detenido el tiempo con toda intención, podemos percibirlo causa una reacción efectiva, como si leyéramos un cuento de la época medieval. El tiempo se vuelve paralelo nos transporta a otra atmósfera. A su vez los minuciosos detalles como son los sombreros, los guantes, gabardinas que sus personajes visten; el bordado de los pañuelos; lo ruidoso de los tranvías; los gobelinos y pianos de cuarto de cola; olores de licores, las cremas bien servidas que decir de aquellas enfermedades tan temidas como la tuberculosis, ella misma, nuestra autora lo dice muy bien: “Aquí todo es recuerdo, hasta el aire” como lo afirma uno de sus personajes de La quinta de las celosías. La cultura occidental con el lenguaje es una relación que concede enormes facultades, es una herramienta, un medio de comunicación que representa un mundo sensible y el interior del ser humano, lo sabe perfectamente la maestra Dávila, su mayor cualidad notable es su propio estilo inconfundible. Sus primeros relatos están escritos con tanta audacia y visión que ha cultivado a través de su escritura poética y narrativa. Déjeme enfatizar amable lector, la psique, la desintegración acompasada en sus personajes se puede aguzar en nuestros sentidos una decadencia del interior y, éste se le imputa a una presencia de otro ser extraño que puede ser un intruso o algo sobrenatural. Es aquí donde emprende la ruina interior en cada personaje, brotan atmósferas triviales en los ambientes domésticos qué conjeturamos en sus protagonistas, han vivido en completa calma, sí, estos personajes andantes no son seres humanos relevantes o destacados, sólo, viven en completa quietud adentro de su habitad, no desean otro cosa que vivir en calma, por ende, cuando se les presenta una emergencia, no saben ni controlar la mínima crisis que se les pueda presentar en su andar cotidiano. Término ávidos lectores, la grande narradora y poeta del Árboles Petrificados es una de nuestras más notables cuentistas y poetas mexicanas que merecen ser ESTUDIADAS y RECONOCIDAS por nuevas generaciones y ya consagradas en nuestras letras. La maestra Amparo Dávila expresó en su homenaje por sus 80 años “He vivido el quehacer literario como una parte de mí misma” Esta próximo su cumpleaños, el mejor regalo apreciables lectores para nuestra autora es estudiar su obra poética y narrativa.