Editorial

Rosario Castellanos y su tiempo literario – NORMA SALAZAR

RADIOGRAFÍAS 

Rosario Castellanos y su tiempo literario

NORMA SALAZAR

Escritora, diplomática, promotora cultural y periodista, considerada una de las precursoras del feminismo en México, Rosario Castellanos Figueroa (1925-1974) fue dueña de una extensa obra literaria que establece la vigencia de su ideología y la transdisciplina en la cual se examina en el tiempo contemporáneo con una vasta labor académica, para la escritora chiapaneca que esbozó en su escritura una característica de crítica social, a partir de la literatura abordó dificultades como el feminismo, el patriarcado y los derechos de la mujer en la contribución académica, intelectual y educativa. En una entrevista para el libro Protagonistas de la literatura mexicana, la escritora indicó a su autor y critico literario  Emmanuel Carballo:

 

“Lo que busco cuando escribo es descubrir cosas:

¿Por qué vivimos? ¿Por qué vivimos de determinada manera?

¿Cómo podemos realizarnos?”

 

Con ello, el también escritor consideró:

 

“Rosario Castellanos fue una de las principales precursoras del movimiento

de liberación femenina, no sólo por las ideas que expuso en sus textos

sino por la capacidad con que desempeñó las tareas docentes,

administrativas e intelectuales”

 

La embajadora Castellanos tuvo la tenacidad de concebir y distinguir con su escritura una sombra que era una gran exclusión para las mujeres de aquella época. Asimismo matizó una literatura influyente que afrontaba con exactitud. Rosario acentuó su posición feminista, déjeme ser enfática, una escritora para mujeres, al contrario practicable para los hombres que hoy en día asumen con interés el saber de buena tinta a una crítica tan cabal como lo fue Rosario dentro de la cultura machista que engrandece el poderío, otra de las contribuciones de Rosario Castellanos fue que amplió un teatro ensayístico crítico, realizado por una mujer que se mofa de las horas que las damas dedican “al verse bien para los demás”, la forma en que dedican su capacidad en aras del amor. Un teatro que va comprimiendo la identificación femenil culturalmente accedida por la misoginia. Única pieza de teatro El eterno femenino, Rosario se convierte en una de las dramaturgas más influyentes del idioma español, no obstante es una pieza que muestra su tendencia intelectual. La primera mujer escritora del siglo XX  escribió una técnica narrativa dentro de sus obras para departir temas que en su época eran prohibidos: los rangos sociales, los indígenas y los blancos y el ser mujer, no hay que perder de vista su postura contra el uso de las armas y la violencia.

Ahora bien, otra directriz a resaltar es que ninguna escritora mexicana había dejado un manuscrito tan enriquecedor como Cartas  a Ricardo que escribe Rosario Castellanos a Ricardo Guerra en un periodo de julio de 1950 a diciembre de 1967, y una interrupción en 1966, año en que la escritora desbarata algunas epístolas, se va de profesora visitante a Madison, Wisconsin, Estados Unidos de América.

 

Las cartas de Rosario son estrujantes, insistentes, estudio para psicoanalistas, biógrafos y los teóricos críticos literarios.

Por supuesto, en el ámbito de las mujeres que se ven reflejadas. Prueba de que diversas mujeres apuestan todo al amor epistolar, jamás hubo otro hombre en la vida de Rosario; sólo Ricardo. Las cartas es una colosal declaración de amor con desesperación que dura los 17 años de su convivencia y porque cuando Rosario arribaba de Israel acostumbraba interrumpir las charlas con una interrogante: “Oye, ¿y no has visto a Ricardo?”

Rosario  y Ricardo se conocieron en la Ciudad de México en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en Mascarones a finales del año 1949. A partir de su primera carta del 28 de julio de 1950, los términos son de una entrega absoluta, se dirige a él de “usted” antes del matrimonio: “Mire, le voy a decir cómo soy porque usted no me conoce”, posteriormente le habla de tú, aquí, es un tema para los psicoanalistas, pues ella, se siente débil, hace intentos de fortaleza; se ve fuera de lugar, contrarrestándolos en propósitos de trabajo que los cumple; se observa antisocial; es encantadora, entusiasma a todos con su conversación. Uno de los atributos más interesantes de su personalidad es la conciencia que tiene de su vocación de escritora: “Voy a matarme de trabajo pero voy a ser escritora”, sin perder su fidelidad amorosa, Rosario Castellanos confiesa en los años finales de su relación amorosa, 1967 y precisa:

“Creo que en estos últimos días he tenido una experiencia muy clara

de lo que es la fidelidad. Ya ves que me quedé con la miel

en los labios porque apenas estaba descubriendo las delicias

de la sexualidad. (…) Yo te amo y eso le da un sentido perfectamente

determinado a mi deseo. Mi deseo únicamente lo satisfaces tú.

Yo no quiero que nadie ni nada se interponga entre esa nueva realidad

que para mí es ahora tan rica y tan importante (…)

Es muy mi gusto y mi orgullo y mi alegría y mi seguridad

de saber que mi cuerpo no conoce nada más

que el placer que tú le has proporcionado. Y te aguarda con muchas ganas

y con mucha paciencia. (…) Y piensa en mí ahora no como la esposa

que exige el débito conyugal sino como la enamorada que quiere

decir con gestos, con actos lo que no se puede decir con palabras.”

Termino ávidos lectores, como Rosario misma lo expresó en su tiempo:

“La felicidad es un hábito del pensamiento, del sentimiento y de la acción que, por desgracia, nadie se preocupa por enseñarnos.”

 

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