Editorial

‘Los orgasmos de la tierra’ de Jessica Anaid Hernández – Ernesto Adair Zepeda Villarreal

‘Los orgasmos de la tierra’ de Jessica Anaid Hernández

Ernesto Adair Zepeda Villarreal

Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir

 

En 2016 vio la luz el poemario “Los orgasmos de la tierra” de la poeta Chihuahuense Jessica Anaid Hernández bajo la colección Caleidoscopio de Ediciones TintaNueva en la CDMX. Esta colección son libros de varios géneros en formato pequeño o plaquette, pero cuidadosamente presentados con una cubierta blanca. Espacio que ha servido para la divulgación y la promoción de plumas que valen la pena llamar la atención. Así, el trabajo del editor Federico Corral es presentarnos obras que sobresalen de los certámenes literarios que organza dicha editorial, pero también de muchos autores que están haciendo ruido en el quehacer nacional. En este caso, el libro del que me permito hablar, como muchas otras obras de esta mujer, sobresale por sus imágenes poéticas, lo directo de su mensaje, y la inteligencia que construye cada una de las 45 piezas poéticas distribuidas en tres secciones. Y es que como atinadamente lo hace el diseño, el verso que define esta obra es: “Rasga las vestiduras de la tierra, /como seda que se resbala, /tus manos ansiosas /moldean mis dos senos, /que placenteros /se desmoronan en un gemido /que de la tierra se escapa, / en un estremecer /de aquella grieta íntima”.

Cualquier cosa que se adose, sobra. Y sin pecar por adular a la cuauhtemense, su obra rebosa con una oscura línea entre lo erótico y lo colérico, entre la lucides del instante y la demencia de los sentidos, una feminidad tangible pero racional, altamente, centrada en la experiencia de ser mujer. El pecado es lo sensorial, y la penitencia es comunicarlo a los demás, para evitar de alguna manera envenenarse por exposición. La segunda sección explora más la percepción del entorno, y junto con ello su restitución a través del lenguaje. Así, dice: “La luna /de voces plateadas /sabe que su lenguaje /se expande /como metálico rocío /sobre la naturaleza invernal”. Con un tono gótico, estudia los efectos de la naturaleza a través de la humanidad de quien la observa, sin separarla tanto como entidad independiente -y previa- a la experiencia del observador, de la misma voz poética que las mezcla a fuerza de ser extensiones de lo mismo.

La tercera sección rompe con la dinámica de las dos primeras, e introduce una prosa poética sofisticada. Dicha ruptura es sólo en la forma de presentar su trabajo, ya que la calidad de su texto se sostiene, y adquiere un efecto interesante en la lectura corrida del párrafo que no reconoce limitaciones de signos de puntuación, más que donde realmente tiene un efecto catalizador, preciso, completamente. Así, sentencia: “Levanto la roca del universo. La tierra deja escapar el humo blanco. Neblina lunar. Un agujero de madrugada se forma”. Textos de extensión breve, completan la metáfora en pocas líneas, porque no requieren de más espacio. Son pedazos de obras condensadas sobre sí mismas, que construyen un mundo independiente donde cuentan la historia de ese meta narrador que nos transporta bajo su piel.

La obra de Anaid se caracteriza por ser directa, espinosa, pero trabajada. Se puede intuir que no solo hay talento detrás de su escritura, sino una profunda senda de quien medita y escribe sólo en el momento adecuado, con las palabras correctas. El tono íntimo de la autora no la hace inaccesible, sino que expone su humanidad en un primer instante, su ingenuidad ante un mundo violento y agresivo, y en tercer lugar la experiencia como mujer-hembra, y como madre-creadora, que se antepone a los embates del desgaste, de las dolencias, de la violencia que viene de todos lados, desde siempre. En este libro pequeño el personaje central es la naturaleza, en su miel sexual, su perfume natural, y su anidación dentro del lenguaje. Porque nos recuerda que sólo lo que es nombrado existe, como experiencia sensorial, mientras que lo que no es nombrado no es relevante. Esta obra ofrece una clara perspectiva de la autora, y mantiene un efecto sostenido tras su lectura, como quien acaba de toparse con algo muy valioso que sabe que no puede poseer.

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