LA LUNA RELUCIENTE
GUILLERMO ALMADA
La luna,
reluciente,
se martilla
dos veces
en la cabeza,
un poeta,
románticamente
suicida,
le limó el percutor.
Los lirios
del campo
danzan,
estúpidos,
cortejando
a las aves
que se lanzan
a abusarlos.
Todo el paisaje es
un ensangrentado
atardecer.
Ni el río
se conmueve,
y se desliza
calmo
por su cauce.
Monotonía pueblerina,
hasta que pasa
el aguacero.
Y ese aroma
a tierra mojada
me recuerda
a tu pelo,
Y todo recupera
su sentido.
