Editorial

LEVANTÉ TODAS LAS PALABRAS – GUILLERMO ALMADA

LEVANTÉ TODAS LAS PALABRAS

GUILLERMO ALMADA

 

Levanté todas las palabras

de la mesa,

tallé los trastos

hasta la última copa,

y me serví un café.

Había cierta duda espesa

en el ambiente,

y un par de moscas

zumbándome en la soledad.

Hundí mi cara entre las manos,

mis codos en la mesa,

y me fui encerrando

en mi caparazón.

Algo tuyo no termino de soltar

y me sujeta a un espacio

de infinitos

que me aturde.

Por la ventana

alcanzo a ver una gerbera

que se yergue, solitaria,

entre las suculentas.

Y, en el cantero,

en donde nunca creció nada,

repentinamente, miro

y estás vos.

Vos, que me dijiste

que te ibas,

que me pediste

que ya no te nombrara,

y que no escribiera más tu nombre.

Y, paradójicamente,

al conocerte,

convertiste mi vida en anagrama.

Así que estás

contenida en cada acto que cometo,

en cada vértice que miro,

en cada ausencia…

Yo no aprendí a olvidar,

y no sé cómo hacer para no amarte.

Por eso te ofrezco mis disculpas

por no poder cumplir con tu pedido.

Y no tomé el café

que, igual que esto que fuimos,

 ya está frío.

 

 

 

 

 

 

 

 

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