Delirium Tremens
Los Alcatraces
Martín Radamanthys
untalradamanthys@gmail.com
Hay larvas midiendo los alcatraces
que no florecieron en el patio.
Alguien saca la tierra de las macetas
y la dispersa en escenas que no quiero recordar.
Los cedros han vuelto fríos los miércoles
y tienen la excusa
de que el invierno clavo en sus ramas
espinas azules que envenenan.
Hoy habló algo mi mente
y sé que algo me decía.
Voy a escapar de mi sombra,
mi sombra es la estrella más lejana,
mi sombra es el peso que aquella vez
aplastó con furia el poseído deseo
de que estuviera con alguien más este poema;
de que el mar de los dibujos abrazara su espuma,
de que ya no bebiera,
de que lo que me decía fuera mentira,
de que dijera la verdad y me mintiera,
de que mintiendo
puede uno evocar lo verdadero;
pero el agua no dejó ni rastro de los ríos
y la sed,
la maldita sed se hizo esperanza;
y yo la acurruqué;
le di un beso y sané su herida
pero luego despertó el ansia
y ningún poema me pudo detener.
