Editorial

“El vampiro de la Colonia Roma” de Luis Zapata – Ernesto Adair Zepeda Villarreal

“El vampiro de la Colonia Roma” de Luis Zapata

Ernesto Adair Zepeda Villarreal

Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir

 

Aunque ya somos requetemodernos, cualquier tema que tenga que ver con el ambiente LGTB+ sigue siendo algo que se deba manejar con pinzas. En especial por la facilidad que tenemos de poner etiquetas. La literatura no es diferente, ni tiene porque serlo, y hablar de libros sobre esta temática, los oscuros y demoníacos, tampoco es la excepción. La novela de Luis Zapata entra dentro de lleno, sin más, en ese rubro del desenfado de la picaresca mexicana, especialmente citadina, tan defeña, de esos personajes mexicanísimos llenos de una paradójica vitalidad de la tristeza de quien sabe que no hay más que lo que le ha dado su estrella. En el caso de esta novela, escuché sobre ella hace “varios” años en un taller literario universitario, pero hasta hace poco la encontré en físico. Se trata de una novela de la movida homosexual, el ambiente gay, en el centro del país, guiada por un tal Adonis García, cuyo relato abarca desde la infancia hasta los 25 años.

La narración parte de la búsqueda de identidad y de los pequeños conflictos que tiene la vida de un joven que tiene que aprender a sortear el mundo mientras se ubica dentro de él, en sus desgracias, en su injusta forma de despertarnos a la madurez, siempre incompletos. A esto se suma el deseo y la sexualidad de un personaje que manifiesta su homosexualidad en una sociedad como la mexicana, y que la va asumiendo a lo largo de la novela de forma poco sistemática, pero con cierto aire de inevitable, de consecuencia. El joven “gayo” va discerniendo entre el amor y la sexualidad, entre el hambre y la necesidad, sin caer nunca en el erotismo. No es que importe esto último, pero incluso esta novela parece menos aceptable en ciertos círculos por el hecho de ser un personaje gay que narra que coge y es cogido, que otras medio pedófilas y abiertamente violentas. El personaje narra cómo sucede la transición de un niño a un joven, guida por la tragedia de la orfandad, hasta encontrar un medio de vida en la prostitución.

La novela narra una entrevista en varias partes a este personaje, el Adonis, que descubre y transita por las calles de la Colonia Roma (antes defe, hoy cedemequis), sus habitantes, y esa cara oculta a la fuerza de la homosexualité, a veces curiosa, a veces un tanto cínica. El lenguaje popular y cómico de la novela no deja perder la sórdida violencia en el fondo, (que pasa como un ruidito fino en los oídos, casi inseguro de que se escuchó, pero seguros de que estuvo allí), el temor a la policía, la degradación, y, en suma, la manera fragmentada de existir. A mi gusto, esta novela junto con la de José Agustín dan cuenta de su época y de la mocedad, en dos mundos no tan distintos, retratando el lenguaje en boga. Pero incluso Luis Zapara es más experimental con su lenguaje que Agustín. Ambas novelas son caras opuestas de la misma monedad.

Esta novela se lee de manera rápida y sencilla, y aunque hoy en día parece hasta ingenua, tiene un mensaje potente que se antepone al tiempo. Se trata de la historia de un joven que encuentra salida en un mundo especialmente “chueco”, deformado quizá, pero al que entiende y dentro del que logra adaptarse. Si bien el lenguaje es directo, lo es pulcro, incómodo para las buenas conciencias, pero no vulgar. Esta novela debería ser parte de las lecturas obligadas de los autores contemporáneos, tanto por su calidad como por su propuesta estética, su forma, su manejo, su escritura tan natural de pasar del libro al lector. Seguramente Carlos Abascal también pegó el grito en el cielo en su momento, o quizá era parte de ese secreto cosmos (como buen viejito, hago referencias de hace tres sexenios). Esta novela ofrece mucho, sobre todo si se le lee con apertura, siendo testigos en lugar de jueces, de esta fábula de la comedia mexicana.

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