El libro y el insomnio
A Pulso de Tinta
Gabriel Avilés
Por el Día Internacional del Libro
Casi dos de la mañana, llego a casa, veo un libro en el ático de mis llagas, lo reconozco, me agrada sus letras oscuridad, había olvidado mi ser interior pero en el bolsillo encuentro escritos de antepasados, de cuando fui doncella, mercenario, obispo, actor. Muero en el intento por reconocerme en estos minutos de insomnio, leo un poema escrito aprisa, aquellos que anhelan ganarle a la vida y al mismo tiempo adueñarse de todas las cosas. Arrepentido releo páginas, bebo el caliz de un vientre lejano. Los instintos, memorias absurdas, añoran sonetos de Verlaine y su portada me incrusta la herejía que acosa: El libro cubre lágrimas vertidas por palabras y tinta. Renazco al tejer siglos con caricias de algún autor sin importar desvelos.
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