RADIOGRAFÍAS
El retorno del Yo
NORMA SALAZAR
normasalazarr68@gmail.com
“Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos”
Homero
Un verso de Homero en que evoca a la musa, para dar inicio al relato de una larga y sinuosa travesía del rey Odiseo (también conocido como Ulises) al retorno a casa.
La Odisea es una obra perfecta para la disciplina del psicoanálisis, un minucioso estudio para indagar los rompecabezas del viaje de Odiseo, no como una escueta cartografía física sino como una metáfora subterránea del inconsciente, por descubrir un ego, a un soberbio, y una herida de la batalla. La superación de aquellos instintos más sombríos para alcanzar la identidad verdadera, el cobijo en Ítaca. Una travesía para volver a casa, es la búsqueda del Yo extraviado, más que un viaje de veinte años para sacar de los recovecos de la inmensidad del mundo la otra personalidad y el reencuentro con la consciencia rota a causa de la violencia de la guerra de Troya.
Asimismo, la ira una emoción tan humana de enojo intenso, rabia o indignación, un sentimiento de disgusto profundo que surge ante una amenaza e injusticia obstáculo de metas, donde el encuentro con el Cíclope (Polifemo), un símbolo catártico de enfrentamiento atroz, ésta ira ofusca con sus impulsos propios del raciocinio, remembranza y emociones encontradas son apreciados por la cognición de un intelecto con sagacidad. Las tentaciones de Circe y las sirenas femeninas son deseos y proyecciones del inconsciente donde puede estar en un abismo de narcicismo o retroceso en los personajes.
Una inmensa culpa y pérdida de control, su estado anímico refleja perfectamente sus máscaras de temor, sus monstruos por la culpa de guerra, sus otros lémures internos transportan remordimientos, el protagonista carga una lápida de sufrimiento acumulado junto con sus hombres.
Unos apuntes que no debemos perder de vista en la película es la maduración del héroe mitológico y legendario, un protagonista epónimo de La Odisea y personaje notorio en La Ilíada, escritas por el poeta griego Homero, con el filme del cineasta británico estadunidense Christopher Edward Nolan narra el retorno escrupuloso a casa, Odiseo dimite a su orgullo descomunal (hybris) y acepta su agotamiento humano frente al destino y a su propia psique.
Para ver un análisis completo sobre cómo el séptimo arte interpreta la mitología y la psique humana. En La Odisea observamos una tenaz entereza a la adversidad, una inteligencia confrontando la fuerza ruda y la relevancia de la lealtad familiar para el retorno al hogar, en la narrativa de Homero nos muestra cuidadosamente las lecciones de vida.
Lealtad donde el amor fiel entre Penélope y Odiseo muestran la espera y confianza de los suyos para proteger el hogar y vencer al otro gran protagonista que es el tiempo.
La travesía es un aprendizaje, en ella son constantes pruebas que van madurando al viajero y compañía y valoran lo que verdaderamente es importante.
La perseverancia donde nunca se rinden ante adversidades a costa de los años de sufrimiento como no rendirse ante los enormes peligros en su viaje.
La astucia sobre la fuerza, es pensar muy bien ante la contra corriente, utilizando la inteligencia correctamente para resolver los problemas difíciles y no llegar a la violencia.
Un punto interesante, es que Nolan pertenece a ese minúsculo grupo de cineastas de nuestro siglo capaz de unificar dos naturalezas a priori, podrían considerarse antagónicas que conviven en una armonía extraordinaria: el cine de autor y el gran espectáculo.
Su mayor virtud consiste en transformar una obra literaria en una auténtica e íntima película de arte en que comprendemos los rompecabezas con sus laberintos de ideas, a partir de la construcción filosófica. Interrogantes existenciales y trances que demandan lacónicamente a la condición humana.
La Odisea es una obra literaria esencialmente fértil para un director como Nolan. La epopeya de Homero no solo domina aventuras gloriosas, sino es ante todo, una cavilación sobre el cauce del tiempo, la identidad, la remembranza, el trauma y la esencia del hogar.
Son temáticas trascendentales para este cineasta que lo han acompañado en toda su filmografía, el matiz fantástico de forma convencional, Nolan elige arropar todos los elementos mitológicos con un ojo óptico abismalmente perceptible para la contra corriente, lo más imposible e inimaginable aparece en un santiamén de artificio visual. Aquí, la secuela emocional de unos personajes sellados por la batalla y la aflicción. Homero era un versado del alma humana y Nolan percibe ese poliedro emocional es mucho más substancial que cualquier criatura mitológica, en cada decisión, en cada mirada, en cada silencio conversan los rostros cargados de los desgastes en un hombre que ambiciona volver a casa después de haber descubierto la pavura absoluta, el rostro de la emoción, La prudencia con un dolor oculto, esa furia y orgullo, la nostalgia son metáforas que describen la diversidad de sentimientos del protagonista, como una escena desgarradora que protagoniza con prudencia y dolor silencioso: un llanto o alegría por no revelar su identidad que ocurre frente a su perro Argos y lidia con los pretendientes. Argos es su fiel perro de Odiseo que lo esperó durante veinte años, a diferencia del poema original de Homero donde narra brevemente aquel reencuentro entre ambos, para Nolan es notable lo emocional, es decir, incluye escenas de cachorro y de cacería en el pasado en sus diferentes etapas de su vida. El reencuentro es una culminación en uno de los pasajes más afligidos cuando reconoce a su amo disfrazado de mendigo antes de fallecer.
Los lugares naturales logran una presencia casi hierática, la fotografía es otro personaje visual es fascinante en el relato, es imposible no quedar hechizado por unas imágenes de una beldad sobrecogedora que atinan perenemente un equilibrio agraciado entre la épica y la intimidad y uno acabe hondamente fusionado a los personajes. Asimismo la musicalidad en La Odisea en su origen como poesía oral cantada por aedos con métrica en hexámetros dactílicos y sumario narrativo, donde la música misma, como el canto de las sirenas es una osadía mortal y un significativo elemento de la trama.
Termino ávidos lectores, la adaptación de La Odisea dirigida por Christopher Nolan es un mensaje claro a las secuelas morales de la guerra, la culpabilidad a su vez la aceptación de que el ser humano no puede intervenir con su destino. Otra conclusión para este filme es minimizar la intervención literalmente de los dioses y volverlos proyecciones, metáforas vivenciales son la conciencia interna de lucha de su protagonista, Nolan elimina la excusa mítica, Odiseo es íntegramente responsable de sus crímenes, su estrés postraumático es también un descenso al laberinto de su psique. Su retorno del viaje no es una aventura fantástica o los obstáculos por las deidades externas, Odiseo transgrede sus propios códigos morales y su ley de alojamiento manipulando su psique. El uso del caballo de Troya fue una agudeza táctica en el momento exacto.

