De Viejo
La decadencia del día
Gabriel Avilés
México
De Viejo
No sé duerme
Toda la noche
Serpenteantes visitas
Mojan sin querer
El amarillento colchón
Por tanta incontinencia
Del acelerado orín
Sin visibles resguardos
La primera en llegar
Con un camisón desierto es
Mi esposa adormilada
En el aneurisma familiar
Sin tardanza, mis padres
Con vestimenta anticuada
De tanto arrodillarse
A Santiago apóstol
Así tíos, primos
Que dejaron su bonanza
Al contacto con el bisturi
Asoman
Amigos, amantes
Y siniestras marionetas
Permean en las ojeras
De cigarros y cafeína
Ellos no beben nada
Dicen que el agua
Sabe a permanencia
Algunos desconocidos
Se filtran en la charla
Del mal gusto y desacato
Pasa el tiempo acorde
A mis carcajadas sin pleitesía
Ni asiduas a los chirridos
De clausurados roperos
Al galope del alba
En la mañana
Mi hija señala
Ingresar a nuestro padre
En una asilo con nudos
Nos desprende del cansancio
Deshacen lo ficticio
De hablar a mis anchas
Con los visitantes
Que se deslien
En respetables alucinaciones
Con el asedio de las pastillas
Franelas tapan mi boca
Con los restos de insomnio
Imagen tomada de Internet con fines artísticos

