Editorial

A mi patria herida – Por Adriana Cisneros Garza

A mi patria herida

Por Adriana Cisneros Garza

 

A todos los ausentes

 

En los noticieros, las escuelas, y los hogares mexicanos, hacen alarde de que la noche del quince de septiembre es una “noche mexicana”… como si las otras fueran europeas o japonesas. Invaden los colores mexicanos, los vemos en ropa, decoración, banderitas para el coche, y rehiletes que giran al compás del viento. Pero, ese “¡viva méxico!” ¿de verdad es jubiloso?… Con tanta gente desaparecida, mientras unos están completos cenando pozole en su casa, otros se agrupan y trasladan a fosas clandestinas, para excavar con una única esperanza: encontrar algo de su familiar: una playera, alguna identificación, un tenis, una gorra, una mochila… o su cuerpo fragmentado.

También tenemos a una gran mayoría, fingiendo que aman a su patria, pero no se hacen cargo de su propia basura, dejándola siempre en la calle. Hay quienes por ejemplo, al manejar auto, olvidan ceder el paso a los peatones, y a otros conductores, juegan carreras en lo que se mientan la madre mutuamente, y jamás respetan los lugares de estacionamientos, para personas con discapacidad. Otros más, maltratan a los animales, derrochan abundante agua, se quejan del clima caluroso, pero no son capaces de plantar árboles. Y es que, si amamos a nuestro país, deberíamos de demostrarlo con pequeñas acciones que tienen un gran impacto positivo en nuestro entorno… intentaríamos dejar aunque fuera un pequeño espacio digno, bonito, limpio, y amable, a las generaciones que vienen empujando. Se supone, que lo genial de México, es su gente.

Son bonitas las fiestas patrias, pero ofende que las usen como pretexto para el gasto público, siendo ese presupuesto más apropiado por ejemplo, para tapar baches, arreglar alumbrado público, o mantener nuestras plazas limpias. En una sociedad tan lastimada, engañada por décadas, en donde el sistema de salud es ineficiente, donde no hay penas duras para los agresores sexuales, este país hermoso, donde diariamente se cometen crímenes de género, donde la mujer aún es violentada dentro de su propia casa… ¿existe alguien que grite “viva México” con felicidad real?… Quizá sí, los que desde su privilegio ven para abajo al hambriento, al necesitado, al enfermo, al maltratado, al que no puede comprar su medicamento. Esos que jamás han padecido el dolor de las madres buscadores, de las mujeres con cáncer, de los hombres desempleados, de los jóvenes secuestrados, de los niños abusados. Los demás; nosotros, los que luchamos diariamente por llevarnos el pan a la boca, en medio de ausencias y fantasmas, seguimos aquí… cortando tiras de papel de china, para unirlas con pegamento y hacer cadenitas que decorarán nuestra puerta, durante todo el “mes patrio”.

 

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