México y Brasil construyen una “gran alianza médica, científica y productiva” que ya involucra a sus agencias reguladoras y busca incluir a sus laboratorios públicos, con el propósito de consolidar sus sistemas universales de salud y fortalecer su soberanía en la materia, señaló Alexandre Padilha, ministro de Salud de la nación sudamericana.
En entrevista con La Jornada, dijo que la aproximación de las dos naciones latinoamericanas puede aumentar sus capacidades para producir sus propios medicamentos y vacunas, como las de tecnología ARN mensajero, y desarrollar herramientas de inteligencia artificial basadas en la realidad propia, para efectuar diagnósticos médicos.
Padilha fue secretario de Salud en el gobierno de Dilma Rousseff y ahora en el de Luiz Inácio Lula da Silva, y desde ese cargo ha promovido varios programas para mejorar la calidad de vida de la población. Entre ellos se encuentra Más Médicos, para garantizar la existencia de personal sanitario en los lugares donde no había ni un doctor.
De visita en el país para dar seguimiento a diversos acuerdos de colaboración, destacó que tanto la administración de Claudia Sheinbaum como la de Lula da Silva comparten la visión de que la salud debe ser un derecho para todos, no sólo para quienes pueden pagar.
Con la determinación de crear un servicio universal, México y Brasil serán los dos únicos países con más de 100 millones de habitantes en el mundo que tienen un programa de este tipo.
Apuntó que esa decisión de Estado, aunada a la colaboración entre ambas naciones, “se traducirá en mayor desarrollo económico para los dos países, porque si garantizamos salud para los más de 130 millones de mexicanos y para más de 200 millones de brasileños, significa una fuerza de mercado muy grande para negociar que medicamentos, tecnologías, equipamientos sean producidos en nuestros países, y no tener que importar y ser dependientes” en ese ámbito.
En conjunto suman más de 350 millones de habitantes, es decir, se trata de un mercado seis veces mayor al inglés y nueve veces mayor al de Canadá.
Tener un mercado tan grande, “nos da fuerza” para exigir a las empresas internacionales la transferencia de tecnología a los laboratorios públicos nacionales, y con ello ser soberanos en la producción de fármacos, subrayó el especialista en enfermedades infecciosas.
Detalló que la colaboración entre la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria derivó en un memorando de trabajo conjunto para el reconocimiento común de productos registrados en cada país, es decir que los fármacos e insumos médicos de Brasil puedan ser admitidos en México, y viceversa.
También se busca firmar un acuerdo para la validez de estudios clínicos entre ambas agencias regulatorias. Esos análisis son requisito fundamental para el registro de fármacos e insumos. “Si hacemos un formato de estudio clínico común”, los productos médicos serán aprobados más rápidamente, señaló Alexandre Padilha.
Sobre la formación profesional, recordó que existen convenios entre universidades de forma bilateral, “pero queremos un acuerdo entre los ministerios y los gobiernos, porque esto da mayor capacidad de coordinación y de abrir plazas”.
En la colaboración bilateral también se perfila signar un acuerdo entre el Instituto Nacional de Salud Pública de México y la Fundación Oswaldo Cruz, dependiente del Ministerio de Salud de Brasil y dedicada a la investigación y desarrollo para la producción de vacunas, entre ellas las de plataforma ARN mensajero, tecnología cuya investigación está paralizada en Estados Unidos, debido a la “posición negacionista del gobierno de Donald Trump.
“Esto creó una gran oportunidad para nuestros países de América Latina de aprovechar el momento y desarrollar aquí estas plataformas.”

