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América Latina y el Caribe requieren triplicar la inversión anual en energía limpia

La inversión anual de América Latina y el Caribe (ALC) en energía limpia, debe pasar de 70 millones de dólares en 2025 a más de 200 mil millones de dólares para el 2035, destacó Marcela Silva, directora regional de práctica e infraestructura del Banco Mundial.

Además de triplicar esa inversión, la región necesita acelerar los recursos para redes de almacenamiento de energía e infraestructura de gas, ya que “todo esto es esencial para integrar renovables, asegurar el suministro y sostener la competitividad”.

Al participar en la XI Semana de la Energía realizada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACE) en la capital de República Dominicana, Silva expuso que la región casi ha alcanzado la meta de acceso universal a la electricidad.

Resaltó que ALC posee una de las matrices eléctricas más limpias del mundo, donde cerca del 60 por ciento de la generación es hidroeléctrica, y en la que existen abundantes recursos eólicos, solares, geotérmicos y de biomasa.

Sostuvo que la región cuenta con una amplia experiencia en mercados eléctricos, a lo que se suman abundantes minerales críticos, tierras raras y reservas de gas natural que pueden sostener nuevas cadenas de valor, aportar firmeza al sistema y fortalecer una transición energética ordenada.

“El desafío es convertir esta dotación en soberanía, seguridad y resiliencia energética. Entonces esta base enfrenta desafíos cada vez más urgentes”, señaló.

Comentó que la situación geopolítica, la volatilidad, la inestabilidad de los mercados globales de petróleo y gas que presionan las cuentas fiscales, los precios y la seguridad de suministro, sobre todo de aquellos países que dependen mucho de las importaciones.

A su vez, mencionó a la vulnerabilidad climática, donde las sequías reducen la generación hidroeléctrica y obligan a recurrir a fuentes más costosas, donde eventos extremos como el que el que se avecina, el fenómeno de El Niño o El Super Niño, puede provocar una pérdida acumulada de al menos 2 por ciento del producto interno bruto (pib) regional en los próximos tres años.

Integración de la región daría eficiencia

Marcela Silva sostuvo que una mayor integración de los mercados eléctricos y de gas en ALC permitiría intercambiar excedentes y capacidad de respaldo, mejorar la firmeza y reducir costos en la región.

“Y para lograrlo se requieren reglas compatibles, precios transparentes y una arquitectura de planificación coordinada”, aseveró.

Por otra parte, se refirió a las condiciones para movilizar la inversión privada en la región.

“Se necesitan marcos regulatorios previsibles de largo plazo, confiables; tarifas sostenibles que protejan a los más vulnerables y mecanismos que reduzcan el riesgo y el costo de capital”, afirmó.

Recordó que el Banco Mundial ofrece soluciones integrales que apoyan el desarrollo de marcos normativos, regulatorios e institucionales, que apoyen la movilización de capital privado para ampliar el acceso a energía confiable y asequible.

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