La percepción sobre la televisión abierta, en los años recientes, es que nadie la sintoniza y que ha sido pulverizada por los nuevos formatos de consumo. Esta sensación crece cuando, por error o alguna circunstancia ajena, alguien se encuentra con los contenidos anquilosados y anacrónicos de la televisión abierta en México. Sin embargo, según las cifras de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (Endutih), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la televisión abierta tiene 59.9 millones de usuarios, es decir, 49.1 por ciento de la población aún la ve. No obstante, la tendencia es descendente frente al avance de las plataformas digitales y el streaming, que registró un crecimiento semestral de 6.2 por ciento en 2026.
Mientras la televisión abierta conserva estas cifras, el consumo por Internet y plataformas digitales se ubica cerca de 55 por ciento en pantalla, lo que significa que cada usuario consume, en promedio, tres horas diarias de contenidos en la telaraña telemática, frente a 2.1 horas en la televisión abierta. YouTube se lleva las palmas con 66 por ciento; después, el precursor del streaming, Netflix, acapara 32 por ciento; TikTok y Facebook comparten 29 puntos porcentuales, y con 13 por ciento Disney+ figura en la quinta posición.
Los contenidos predilectos de los casi 60 millones de televidentes de canales abiertos en nuestro país son los noticiarios, con 50 por ciento; las películas, 46 por ciento; las telenovelas, 33 por ciento; los programas de entretenimiento y reality shows, 25 por ciento; los programas deportivos (futbol doméstico e internacional), 23 por ciento, y los programas infantiles, 12 por ciento, según cifras arrojadas por la Endutih. Cabe señalar que este universo de espectadores consume uno o varios de estos tipos de programas.
Por su lado, los contenidos favoritos de los usuarios del streaming son las películas, con casi 53 por ciento; las series, 41 por ciento, y los encuentros deportivos y videos musicales, con 23 por ciento.
Entre 2020 y lo que va de 2026, la televisión abierta en México ha perdido 11 millones de espectadores. Los eventos en vivo, noticiarios y transmisiones deportivas han sido su principal consuelo ante la creciente demanda del streaming, que obliga a las principales televisoras a implementar diferentes estrategias para sobrevivir.
Una de las principales carencias de la televisión abierta son sus contenidos, que no generan ni atraen públicos masivos ni una discusión inmediata, salvo la transmisión de eventos deportivos, noticiarios, coberturas de última hora, así como eventualidades como terremotos o elecciones. Hay que precisar, sin embargo, que las audiencias mexicanas migran cada vez más a las plataformas digitales en busca de este tipo de contenidos. Incluso los partidos de futbol de la liga mexicana están llegando al streaming.
La mayoría de los usuarios que ven cadenas como Televisa o Tv Azteca las perciben como una señal de antena, aunque las televisoras están creando sus propias aplicaciones, como ViX, y estableciendo alianzas con plataformas del ecosistema FAST (Free Ad-supported Streaming Television), como Tubi o Pluto TV.
A pesar del avance digital de los contenidos audiovisuales, la televisión gratuita vive los últimos estertores de su alcance a cualquier hogar, incluso sin Internet y, por supuesto, sin tener una suscripción. Este alcance masivo retiene 35 por ciento de la publicidad total en México, unos 140 mil millones de pesos. Las grandes y pequeñas marcas aún prefieren la pantalla chica para anunciar sus productos.
Otro de los datos que arrojó el reporte de la Endutih fue que 75.6 por ciento de los mexicanos cuenta con una Smart Tv en su hogar, donde la televisión abierta aparece por defecto en la interfaz al iniciar estos aparatos. Dentro del mismo menú también están precargadas plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon, con las que tiene que competir la televisión abierta.
Es así que la televisión tradicional en nuestro país está dejando de ser el centro de entretenimiento e información en nuestros hogares.

