Una Isla Sin Mares O El Amor Decadente
La decadencia del día
Gabriel Avilés
México
Te escribo desde la isla donde el mar nunca ha llegado, desde este espacio donde las algas me desprecian por no tener el valor de decir lo que nunca dije de frente por falta de hombría para no deteriorar mi orgullo a cambio de un amor nacido en los muelles cuyas barcazas no culminan en tierra sino en las olas imaginarias y con tristeza de horizontes por la perdida de su honestidad en misivas nunca enviadas, mensajes en blanco pues el sentimiento fue borrado desde el principio.
Mujer-Medusa a pesar de los espejos, te amé con el desafío de Homero cuando enraizaba sus historias en mis pensamientos de salitre, abrazando gaviotas, no tus pesadillas al ver la fealdad de los marinos en sus días de asueto.
Me refugie en esta isla lejana a los océanos para no caer ante ojos fulgurantes y petreos, desde mi época de Neptuno en busca de semidioses. Te amé desde antes de ser tuyo por instantes y ahora una botella con dolor adentro, me dice de tu viaje con Tanatos, no conmigo, demasiado tarde, este carta no escrita hasta ser mediocre reminiscencias de lo que no fue
Cómo buen Cíclope espero a las sirenas pero en mi espíritu sin cordura, respiras tú, Mujer -Medusa inalcanzable después de los estíos.
Tu amado tuerto frente al faro de las cofradías sin nombre y con seudónimos como volátil apariencias después de tantos siglos.
Imagen tomada de Internet con fines artísticos
Isla abandonada de Klein en Curazao

