El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a defender este martes el uso de la hidroxicloroquina contra el coronavirus, un fármaco no recomendado por las autoridades sanitarias, y lamentó el descenso de su popularidad, presentándose como una víctima de ataques injustos sobre su gestión de la pandemia.
Trump mostró en rueda de prensa su postura ante la buena imagen del inmunólogo Anthony Fauci, la doctora Deborah Birx y otros científicos del equipo de asesores de la presidencia contra la epidemia, un alto nivel que contrasta con la aprobación presidencial, que ha perdido varios puntos en las últimas semanas.
“Ellos son muy respetados, pero nadie me quiere, debe de ser mi personalidad”, declaró Trump, a menos de 100 días de las elecciones presidenciales y en un momento en que se amplía la ventaja de su rival demócrata, Joe Biden, en los sondeos.
El lunes, la prensa norteamericana reportó que el presidente estadounidense había anunciado su participación en un partido de béisbol sin haber sido invitado, luego de ver la aparición de Fauci en un acto honorífico en un estadio. Además, replicó en su cuenta de Twitter una teoría conspirativa creciente que afirma que el director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas ayudó a impulsar el virus para evitar la reelección del republicano.
Respaldo a la hidroxicloroquina
En la conferencia de prensa, al ser consultado por estas recomendaciones, Trump afirmó que había “leído mucho sobre la hidroxi” y dijo que el tema se había vuelto político. “Cuando recomiendo algo, les gusta decir ‘no lo usen’”, añadió.
La médica de Houston que afirma que la hidroxicloroquina es una cura milagrosa tiene otras posturas insólitas: atribuye los problemas ginecológicos al sexo con espíritus malignos y cree que “mentes reptilianas” han gobernado Estados Unidos. Immanuel, apoyada por algunos grupos conservadores, perdió rápidamente su credibilidad por sus opiniones seudocientíficas, pero sus videos siguieron viralizándose.
La situación es particularmente preocupante en California, Florida y Texas, donde las autoridades se han visto obligadas a imponer restricciones nuevamente.

