A ZANCADAS
MELISA COSILIÓN
A veces avanzo a zancadas grandes,
atravesando el manicomio
que la lluvia ha dibujado en el piso.
No siempre me enredo entre sus lágrimas,
a veces los lentes se me empañan
por los besos que le encajo a la llovizna…
Y avanzo cubierta de mí, entre las hojas,
esparciendo el manifiesto de los grillos,
aconsejando a todo rastro de primavera
que se les quede en la barbilla.
Se abren las puertas hacia el sol,
caen las muletas de mis patas de tigre,
suena el himno de mi tribu de diosas,
canto.
No persigo recuerdos, ni nuevos ni vencidos.
Avanzo con la fuerza que ahora
me permiten los huesos,
los músculos entumecidos.
El ave que anuncia la rabia,
encendido en su canto matinal
me deja saber que no viajo sola.