Editorial

Sillas vacías – NORMA SALAZAR

RADIOGRAFÍAS

Sillas vacías

NORMA SALAZAR

Transitan en un lapso

sillas absortas,

pero adueñadas.

Todos los días,

 todas las tardes,

todas las noches

Sabes ¿por qué se apolilla una silla arrumbada?

Nos cruzamos con ellas y no estimamos

sus voces mudas.

Transeúntes aparecen implícitamente,

las sillas con atributos son aplacadas

al sentir espaldas cansadas,

escuchan aquellas charlas amenas,

secretos domados.

Prestas a rienda suelta

las sillas dan tiempo al tiempo.

Alborozan el descanso de vidas,

estéticas cóncavas-convexas y esbeltas

rogando presencia.

Cargan la fugaz presencia

donde se sientan:

los arrogantes,

los falsos,

los que matan sonrisas;

los empáticos,

los entrañables,

los justos,

quietas aguardan.

Multitudes con sus prisas siempre alertas,

las sillas no recuerdan desvelos

siguen de pie su rutina.

Una silla tan cercana

a la vez distante

¿es posible reconocernos?

Conseguir el descanso.

Reflexionar

¡la presencia de una silla!,

orígenes arraigados  en  bosques,

danzando al ritmo del viento.

Árboles majestuosos,

troncos cálidos,

cortezas imponentes

cargan el tiempo añejo.

Gimen al alba

al filo de sus guadañas.

Mientras las sillas,

el gentío mira con ojos vacíos

se sienta  con ornamentos huecos,

aguantan conciencias vanas.

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