POEMA
GUILLERMO ALMADA
En Mahmuda hay apenas
una muchedumbre de árboles,
y como ocho millones
de moscas incesantes.
Hay polvo en el aire,
hay olores en el aire,
hay montones de pájaros
en el aire.
En Mahmuda hay vacas,
y hay gente que pasa.
Llevando leña,
llevando bosta,
llevando paja.
Todo sobre la cabeza.
Ellos venden.
Los ricos van en moto,
los menos ricos, en bicicleta,
y la mayoría a pie.
En Mahmuda
las mujeres usan saris gastados,
los hombres usan a las mujeres.
Y alrededor hay campos sembrados.
Sembrados de trigo,
sembrados de maíz,
sembrados de mujeres
que los trabajan,
y algún que otro hombre perdido.
Los hombres aran con los bueyes,
las mujeres hacen todo el resto.
En Mahmuda una mujer camina
tres pasos detrás de su hombre.
Un hombre puede
perder a su mujer por no mirarla.
Una mujer camina
como caminan los bueyes.
Si ella quiere, puede irse
y él no se daría por enterado,
pero ella no se va
porque hay niños,
y son bajitos, flaquitos,
bulliciosos,
como todos los niños.
Bueno, como todos, no.
En Mahmuda
habita el hambre.
