RADIOGRAFÍAS
Guijarros de légamo
NORMA SALAZAR
Brisa de uranio
cae en el vientre de la tierra,
emergen guadañas de ojivas,
la humanidad observa con ojos vacíos.
El relato del amanecer,
el relato del anochecer
a destiempo,
éxodos rendidos a salto de mata
por huidas sin salida,
acústica turbadora ajusta
el aire de Medio Oriente.
El lugar turbio no tiene un descanso,
la noche pierde su alma flotante
desfalleciendo
las efímeras remembranzas
de luciérnagas radiantes.
Auroras buscan respiros moribundos,
el talante de ésta historia
escucha el clamor
entre limaduras cetrinos.
Mi cariz abraza los huesos de las flores,
observando las manos heridas
y ojos desolados con labios solitarios,
ahora en Medio Oriente en vilo,
el entorno de la Roca Sagrada,
aún, en la inmensidad del universo
escucha el balido de las ovejas,
porque la selva humana esta enlutada.
Millaradas de ópticas
pululan a distancia,
realidad de témpano
se impone al ver cadáveres irradiados
a ras de tierra abierta.
Los ejércitos de acero
agrietan el cielo,
entintan de bermejo el terruño,
éste hábitat es fugaz.
La guerra golpea sin piedad,
clanes urbanos aniquilados.
Los humanos somos una partícula
en el polvo del tiempo y espacio.
Leo en mis ojos los tapices,
mis huérfanas pupilas
lloran ríos vencidos,
orbe lioso.
Acecha con ferocidad,
cesados gentíos
aumentan bajo el rayo de sol
acompañadas de fuegos alcalinos,
bajo la luna
guijarros de légamo.
¡Expiración Condenable!

