Editorial

Naturaleza y civilización – NORMA SALAZAR

RADIOGRAFÍAS

Dersu Uzala, (1975)  Akiro Kurosawa

Naturaleza y civilización

NORMA SALAZAR

Dersu Uzala (1975), del director Akiro Kurosawa, es una película que cumplirá el 2 de agosto 50 años de haber sido filmada. Examina la amistad entre un capitán ruso y un cazador nómada de Siberia.  En la máxima naturaleza salvaje de taiga, Dersu Uzala  es un filme de principios del siglo XX muestra la evolución de las relaciones humanas a través de acontecimientos y desafíos conectados con vivencias de sapiencia y contra partes destructivas en el entorno, muy habitual  con la racionalidad del hombre concerniente a la naturaleza y al propio ser humano llegando hasta la autodestrucción; la película también muestra lo sublime de la amistad, la naturaleza y la pérdida de un estilo de vida. La naturaleza en Dersu Uzala es más que un escenario, es una protagonista activa que intercede en la vida de los personajes, la taiga de exuberante belleza con la intimidad de convivencia entre ellos, asimismo el espectador queda asombrado con lo minucioso de composición visual neurálgico, distintivo del director japonés Kurosawa. Su estilo en el séptimo arte no es solo un escenario, éste director invade nuestra vista y mente para escudriñar en la trama de ferocidad y beldad de la taiga, así tener capacidad para contemplar sus vínculos y sobrevivir en ella. En contexto cultural es una encrucijada entre su perspectiva del mundo de Dersu asentada en la armonía con la naturaleza y la visión más racional y frecuente destrucción del hombre civilizado representado por Arseniev y sus compañeros. Pero, que acontece en el transcurso de la película, se observa una progresiva pérdida de la conexión de Dersu con la naturaleza a medida que se va adaptando al hábitat citadino va perdiendo sus habilidades de cacería. Déjeme ser enfática, su pérdida de enfoque ante la civilización alude la pérdida de conexión con el espacio.  Ya en el espacio citadino Dersu Uzala muestra la indiferencia y crueldad del ser humano civilizado con la naturaleza y a los seres humanos que habitan en ella en completa desconexión y caos, demostrando una severa crítica social. En los inicios del filme, cuando Artemiev y uno de sus hombres conocen a Dersu, éste último (Soloviev), le interroga, ¿dónde vive?, Dersu contesta:

“Yo no tengo una casa. Vivo en el monte. Corto unas ramas y me hago una cabaña”

Reitero amable lector Dersu Uzala, (1975) es una obra icónica del séptimo arte internacional asimismo es el retorno de Akiro Kurosawa al cine después de sobrellevar una crisis personal y artística que lo llevó a un intento de suicidio en el año 1971; una producción ruso-japonesa, basada en el libro de Vladimir Arserniev, (1923) explorador, cartógrafo, naturalista y escritor ruso y soviético, exploró su mayoría de su trabajo en el Extremo Oriente Ruso. Nos cuenta un encuentro, el instante como el capitán del ejército ruso mandado a cartografiar la zona con Dersu Uzala, un Gold un hombre de la etnia hezhen que lo acompañó a él y a sus hombres en toda la expedición de la región Sijote-Alín.

Excelsas interpretaciones de Yuri Solomin con su personaje del capitán Artemiev y Maxim Munzuk en el personaje de Dersu, una entrañable interpretación y en su totalidad filmada en la taiga siberiana. Casi al final de la película, Dersu pierde la vista, el profundo aprecio de Artemiev por él lo lleva a su hogar de Javárovsk, su alma de Dersu fenece fuera de la naturaleza:

“Capitán, por favor, déjeme ir al bosque, Dersu no puede vivir en la ciudad. Me falta el aire.

[…] tengo que irme, si no, moriré  tristeza”

Dersu Uzala es una historia conmovedora con una introversión subterránea sobre la relación del hombre con la naturaleza y alta crítica a la sociedad contemporánea. La mística de la película aspecto a destacar  a su vez el animismo, la sensación de vivir el ensueño donde la realidad, fantasía cohabitan simultáneamente. Dersu por su parte la comprensión de las señales de la naturaleza, el rasgo más interesante su sensibilidad, su bondad y compasión, aspectos muy intensos hacia Artemiev que entiende la sabiduría de este ser humano de la taiga.

En el libro Dersu Uzala escribe Arséniev Vladimir una variante de comunismo primitivo:

“En todas sus acciones siempre se destacaba este comunismo primitivo. Las piezas de su caza las compartía por igual con todos sus vecinos, con independencia de su nacionalidad y dejando para sí exactamente lo que daba a los demás”

Por otro lado, meditación desde la polaridad hombre-civilizado, hombre-salvaje se mira en las escenas donde se pierden en la región del Lago Janca, la naturaleza se revela en su dimensión más truculenta en una estación insoportable del invierno, al ponerse el sol, una infernal tormenta de viento y nieve. Las imágenes de Kurosawa son briosas que transmiten al dedillo el estremecimiento del hombre que conserva aquella relación de equilibrio y armonía con la naturaleza, su relación de pertenencia concebida en el respeto, temor y admiración, las imágenes expansivas casi inmóviles de la colosal taiga siberiana disienten con los pequeños movimientos de los personajes ante la inmensidad que parecen insignificantes, dice Artemiev:

“En la helada extensión del lago reinaba un silencio sobrecogedor, que sólo presagiaba amenazas para dos seres indefensos”

La naturaleza es uno de esos lugares que el ser humano citadino no  comprende para sí mismo nada relevante, curiosamente Artemiev, descubre la fascinación de ésta con sus paisajes se adentra en ella. Dersu, por su parte es la consciencia que advierta del peligro, explica sus voraces cambios naturales, más adelante afirma Artemiev ante las extremas condiciones de su expedición:

“Un  frío intenso, cansancio, hambre. Que insignificante es el hombre ante la Naturaleza”


Dersu Uzala nos accede recapacitar sobre el difícil encuentro de lo salvaje y lo civilizado. Infalible que prestamos atención en la relación de Dersu con Artemiev no se trata de quién obliga a quién, sino de la familiaridad amistosa que rodea valores como el respeto, la atención, el reconocimiento y la abertura al aprendizaje que ambas partes nos brindan. No al dominio, tampoco el ofrecimiento de un tránsito, se procura la armonía, el equilibrio dual. Cognición y percepción, empirismo y mística, mesura y discernimiento subjetivo.

Termino ávidos lectores con el final sublime que los soldados cantan tras el reencuentro de Artemiev y Dersu en el año 1907:

Solo:  ”Mi gris ala de águila… ¿Dónde te has ido?

Coro: “Estoy volando…”

Solo: “Tú, mi águila de alas negras y azules. ¿Dónde has estado volando tanto tiempo”

Coro: “Estaba volando allí, sobre las montañas, donde todo era silencio”

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