RADIOGRAFÍAS
La oscura literatura: Richard Chase
PRIMERA PARTE
NORMA SALAZAR
Entre la literatura universal existe un apartado desigual entre los géneros literarios, un referente de estudios de ciencia psiquiátrica, psicoanalítica, científica dentro de la criminología muy complejo. Me refiero a las novelas, biografías de Asesinos seriales; como Ted Bundy, Jack el Destripador, La canción del verdugo. El inframundo de un asesino serial, es decir, su mente para ejecutar crímenes inhumanos, monstruos, enfermos mentales. Narrados de cierta manera en la literatura como “protagonistas distinguidos”, psicópatas, sociópatas.
Buscones de emociones de poder y control está en su Gen Asesino o Gen MAOA y el talante en concreto para ser capaz de cometer atrocidades con tanto placer y minuciosidad que enaltece su comportamiento o alteración. Continuamente tienen impulsos sádicos, desautorizan la cabida de sentir empatía por el sufrimiento de otros seres humanos.
Partimos a retocar unos nombres que tal vez resalten: Ted Bundy, Ed Gein, John Wayne Gacy, o Richard Chase, estos frenéticos homicidas han sido parte de la sociedad mucho antes de que el término existiera en los estudios de criminalística, el agente especial del FBI Robert Ressler inventó. “asesino en serie” mientras daba una conferencia referente a perfiles criminales en los años 70ʾs. El agente acreditado por su trabajo en el ámbito de la psicología criminal fue el padre de los perfiles de conductas modernas que manejó previsiblemente el término para describir al asesino en serie neoyorquino David Berkowitz.
Este breve preámbulo, nos lleva a otro personaje distintivo a Richard Chase conocido como el Vampiro de Sacramento, uno de los asesinos en serie más célebres de todos los tiempos, Chase un psicótico perturbado profesaba que su sangre estaba transformándose poco a poco a polvo la única forma de recuperarse era consumir la sangre de otros. Los años de 1977 y 1978, asesinó a 13 personas por todo Sacramento, California, Chase un muchacho extraño que al llegar a la edad adulta era desconcertante y temible por su comportamiento extraño. Su obsesión por la sangre inició de niño cuando comía animales, molía sus huesos, consumía sus entrañas crudas. En su adultez Chase fue sorprendido en conductas anómalas, por ejemplo, caminar por el campo desnudo manchado de sangre de vaca, cuando llegó a la mayoría de edad tenía alucinaciones con frecuencia.
Asimismo, en su mente enmarañada creía que los huesos de su cráneo se separaban continuamente que llegó a inyectarse sangre de conejo para conservar un alto nivel de suministro. Su final se acercaba, lo ingresaron contra su voluntad al Pabellón hospital Psiquiátrico en el año 1973 antes de cumplir los 30 años de edad, el diagnostico esquizofrenia paranoide. Después de varios tratamientos con psicofármacos Richard Chase fue dado de alta dijeron que ya no era un peligro para la sociedad estaría bajo la custodia de su madre.
No fue lo esperado para Chase sino todo lo contrario, lo abandonaron, su progenitora consiguió un apartamento para que viviera solo, no tendría vigilancia ni control de sus medicamentos.
Para el año de 1977 Chase ingresó al hábitat de los asesinos por apuñalar y disparar a infortunadas víctimas en todo Sacramento, no le interesó su origen, color de piel, género, raza, edad, sólo le importó asesinar, algunas de las víctimas bebió la sangre y se comió los restos.
Cuando la policía identificó a Richard Chase como sospechoso, hallaron en su apartamento recipientes con sangre humana así como ropas ensangrentadas.
Chase fue arrestado, acusado de 6 cargos de asesinato, finalmente sentenciado a muerte, el Vampiro de Sacramento un asesino serial, acusado por violación, canibalismo y necrofilia falleció de una sobredosis en su celda, la Prisión Estatal de San Quintín, California, USA el día 26 diciembre de 1980.

