En La Habana, los cortes de electricidad imprevistos superan a veces las nueve horas diarias. Muchas provincias de la periferia sólo reciben entre dos y cuatro horas de electricidad al día, lo que golpea la productividad y complica la vida cotidiana.

“La situación de los apagones está siendo realmente horrible, por decirlo así”, dijo Daniela Castillo, una estudiante universitaria de 18 años. “Llegamos a nuestras casas cansados, no hay corriente, muchas veces tenemos que esperar a que llegue, si llega, para poder alimentarnos, para poder estudiar”.

La producción mexicana del crudo dulce ligero Olmeca que se ajusta a la dieta de las refinerías cubanas suele reservarse para clientes internacionales que pagan bien, especialmente en medio de la reducción de las exportaciones totales de crudo de Pemex.

La producción petrolera de Pemex cayó casi un 9% a 1,63 millones de bpd entre enero y septiembre, desde 1,79 millones de bpd en el mismo lapso de 2024, mientras que las exportaciones de crudo sufrieron un recorte del 23% en ese periodo a 604.000 bpd, mostraron datos oficiales.

Venezuela enfrenta una situación similar. Numerosos cambios en las sanciones de Estados Unidos al productor de la OPEP han obligado a PDVSA a suministrar más crudo y materia prima a sus propias refinerías, limitando el volumen y los tipos de productos que puede exportar a Cuba.

PDVSA ha reducido la producción del fuel oil residual que Cuba demanda para generar electricidad, según documentos internos de la empresa.

Los flujos también se están viendo interrumpidos por una prolongada insuficiencia de buques para transportar el petróleo de Venezuela y México a Cuba, mostraron los datos.