Editorial

Tumbas megalíticas, Primera parte – NORMA SALAZAR

RADIOGRAFÍAS

Tumbas megalíticas

Primera parte

NORMA SALAZAR

normasalazarr68@gmail.com

 

La religión megalítica en el occidente de Europa, el arte de las pinturas y de los ídolos en el entorno de las civilizaciones neolíticas del oeste de Europa  comprendían las naciones asentadas entre Gibraltar el Rhin, hacia el norte se expandieron por las Islas Británicas mientras que en el sudeste se propagó su dominio hasta Alemania meridional, Italia y Suecia. La religión megalítica  desciende de los cazadores y pescadores con influencia diversa, al paso del tiempo se convirtieron en agricultores.

Las civilizaciones agrarias antiguas eran tan primitivas que sólo hallaron vestigios insignificantes, en lo referente al arte rupestre esquemático y de hallazgos artísticos que perduró en toda la Península Ibérica en particular la cuenca mediterránea habían conservado los rituales, creencias de la época megalítica. Por ende, comprendemos que las primeras religiones de este periodo hacia el tercer milenio antes de  J.C  se transformó en la Europa occidental prehistórica iniciando en los territorios de las costas mediterráneas y atlánticas de la Península Ibérica, se descubrió enormes cambios por la alta influencia de culturas externas que resurgían de la cuenca mediterránea.

Un gran éxodo de inmigración con particulares étnicas transmutó la Península Ibérica, subrayando el curso de las postrimerías de la Edad de Piedra, fue un parteaguas importante que se propagó hacia el este. Los agricultores desarrollaron poco a poco su economía en ciertas regiones alcanzando prosperidad, la costa atlántica en el centro y el norte de Portugal.

Por otro lado, la notabilidad de tumbas ciclópeas infundiendo a tener edificaciones funerarias colosales en el Valle del Nilo. La forma más antigua de dichas tumbas, el dolmen (del bretón dol y men que representan mesa y piedra), constaban de una o más lajas puestas horizontalmente sobre piedras verticales creando una mesa recubierta originalmente de un túmulo de tierra preservadora, reflejando así una variedad de cueva funeraria artificial, mientras en el oeste de Europa existían las añejas sepulturas en fosas y cuevas, los dólmenes se expandieron en la zona costera del Atlántico, asimismo, casualmente en otros territorios incluido el litoral mediterráneo.

El dolmen rústico  tenía formas complicadas, es decir, para entrar a la cámara había que avanzar un pasillo para llegar al sepulcro del corredor, lo nombraron los antiguos “Galería cubierta”, este monumento funerario se difundió al oeste de Europa hasta llegar a la Escandinavia del sur. La rica Irlanda evolucionó con estas construcciones funerarias, avanzando aún en las cámaras con grandes proporciones, aumentando con técnica de falsa cúpula.

Las tumbas megalíticas de todos los países tenían en común detalles técnico-arquitectónicos que muestran sus propias características acorde a su religión o fe.             El movimiento espiritual y que trascendió a los límites de las civilizaciones prehistóricas, aún, siguen descubriendo nuevos hallazgos de  los “Pueblos de los magalitos”, sepulcros que las civilizaciones extendieron a otros continentes.

 

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