Editorial

La decadencia del día – Gabriel Avilés 

Conforme la mañana descansa, el siervo  agoniza entre la miseria de un semidios que incrusta espinas en sus gónadas mientras a la cortesana le deforma la virginidad con los dedos del cinismo que calcinan la inocencia de lágrimas pueriles con olor a esperma.

Imagen tomada del Internet

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