Editorial

Sobreviviente – Lorena Careaga Viliesid

Ladro luego escribo

Sobreviviente

Lorena Careaga Viliesid

escribe@malixeditores.com

 

Agazapado, el perro vio como los soldados le disparaban a la vaca, luego al becerro, luego a otros dos perros que, incautos, se les habían acercado hambrientos de comida y de voces humanas.

La vieja lloraba sobre el cadáver de la vaca. El perro sentía el impulso de acercarse a la vieja y lamerle la mano, pero una fuerza más profunda, inundada de miedo y de vida, lo obligó a permanecer escondido.

La vieja moriría a causa de la radiación. El perro, oculto en las sombras, no sabía que, eventualmente, él también sucumbiría. No entendía que morir de un tiro era un acto de compasión. Lo único de lo que estaba seguro era de haber logrado evadir, una vez más, a los diablos de Chernobyl.

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