El Post está lejos de ser el único medio editorial que enfrenta dificultades para ser rentable. Para muchos, la circulación impresa ha seguido cayendo en picada, el tráfico digital se ha visto obstaculizado por la IA generativa y las audiencias se han dispersado por diversas plataformas de redes sociales. Los medios editoriales han tenido que experimentar con diferentes fuentes de ingresos para compensar las pérdidas, como eventos y membresías premium.

“Este es un día trágico para el periodismo estadounidense, la ciudad de Washington y el país en general”, dijo Jeff Stein, corresponsal jefe de economía del Post, quien no estaba entre los despedidos el miércoles.

“Estoy dolido por los reporteros que quiero y cuyo trabajo defendió los más verdaderos y nobles principios de la profesión”, dijo en una declaración a The New York Times. “Están siendo castigados por errores que no provocaron”.

Don Graham, cuya familia fue propietaria del Post durante más de medio siglo y supervisó su transformación en un periódico de primera categoría que destapó el caso Watergate, escribió en Facebook que tendría “que aprender una nueva manera de leer el diario, ya que desde finales de la década de 1940 siempre empiezo por la sección de deportes”.

Marty Baron, ex director ejecutivo del Post, dijo en un comunicado que lo sucedido convierte a este miércoles en uno de “los días más oscuros en la historia de una de las organizaciones de noticias más grandes del mundo”.

“Las ambiciones de The Washington Post se verán seriamente reducidas, su talentoso y valiente equipo se verá aún más mermado y el público se verá privado de la cobertura de primera línea, basada en hechos, en nuestras comunidades y en todo el mundo, que es más necesaria que nunca”, escribió Baron.