A mi yo, con cáncer
Por Adriana Cisneros Garza
Celebrando que el pasado lunes 30 de marzo, me declararon libre de cáncer y me dieron de alta como paciente de oncología.
Adriana: hoy te agradezco, honrándote por no rendirte, y aferrarte a tu vida, cuando parecía que te quedabas sin fortaleza. También, por permanecer de pie, combatiendo, aunque el cuerpo te gritaba cansancio, y el corazón vomitaba miedo. Nunca perdiste la ilusión, aunque las noticias eran lacerantes, la piel quemada, el cabello menos, muchas cicatrices, tu caminar torpe, lento, náuseas todo el día… aunque se iba el apetito y llorabas como niña perdida.
Enfrentaste hospitales, tratamientos, 3 cirugías, 25 radiaciones, 25 quimioterapias, el imponente acelerador lineal, médicos, sangre, sueros, desmayos, impotencia, coraje, soledad… pero avanzabas con la protección de tu papá desde el cielo, y el beso de tu mamá en la mejilla. Has sido tan valiente, me enseñaste que en medio de la oscuridad, una misma puede ser punto de luz… un pequeño milagro, entonando su canción favorita para abrirse paso, y esperar pacientemente el día en el que pudiéramos bailar nuevamente.
Hoy, te abrazo con orgullo, eres inspiración. Tu amor a la vida, la pasíón que pones en todo lo que amas, esa emoción que te genera crear algo, cada suspiro tuyo lanzado al aire… nos trae ahorita a ambas, a éste bello momento. Porque el amor y la fé han podido más que un diagnóstico médico. ¡Lo lograste bonita!… Felicidades, hoy, después de 5 años en tratamiento y vigilancia médica, estás limpia de cáncer, y yo, dichosa de mirarte más fuerte, compartiendo tu palabra, con los que te puedan necesitar.
Fin.
