Crónicas del Olvido para “Cosas de la Ciudad”
MIRARSE EN EL AGUA
**Alberto Hernández**
Cruzar un puente, una carretera que sostiene un lago: una represa que respira el aire de la llanura. Cruzar y llegar hasta el inicio de la primera calle y seguir derecho hasta llegar al centro. Atrás quedó el agua, pero no la mirada. Atrás quedó la gran laguna, el mar repleto de misterios que en el llano sigue siendo la misma mirada. Y quien no sepa que hablo de Calabozo debe instalarse un rato frente a tanta agua y reflexionar sobre la filosofía del agua: el agua agita los pensamientos, los convierte en nubes, en el reflejo del cielo, en ese poema que Lazo dejó para siempre en nuestra memoria.
Regresar al puente, ver las compuertas. Seguir, alejarse de aquella calle y al final voltear hacia la izquierda donde nos topamos con El Rastro y después Guardatinajas, el pueblo donde sembraron nuestros ombligos.
Pero no dejamos de mirarnos en el agua, aunque sea un reflejo tiznado, oscuro, denso, misterioso, lleno de peces o del barro del tiempo.
Uno se mira en el agua y vuelve a la realidad.
