Editorial

“Sureñas”, narradoras y poetas de la zona sur – Ernesto Adair Zepeda Villarreal

“Sureñas”, narradoras y poetas de la zona sur

Ernesto Adair Zepeda Villarreal

Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir

 

Escribir de este libro me es bastante grato. En primera, porque una de las escritoras que participan en dicho proyecto es una persona a la que respeto por su compromiso profesional con la enseñanza y con el arte. Y en segunda, porque tras la lectura del libro, me queda un grato gusto por el material compilado por Héctor de Paz. Las Sureñas son 14 escritoras jóvenes de la zona sur del país, entre Veracruz y Quintana Roo, que se reúnen en este libro convocado en 2017 y editado en 2018 por el Fondo Regional para la Cultura y las Artes de la Zona Sur (FORCAZS). La selección se llevó a cabo por Argentina Casanova, Javier España, Miguel Ángel Ruiz Magdónel y Gustavo Ruiz Pascasio.

Aun con incredulidad de las jóvenes escritoras ante un proyecto que por momentos parecía desbaratarse en el aire, finalmente se pudo completar e imprimir aún a pesar de nuestras heroicas instituciones culturales, y se ha presentado en distintas ocasiones en aquellos estados sureños. El 15 de agosto de 2019 las Sureñas se presentaron finalmente en el Palacio de Bellas Artes, tomando por asalto la solemne ceremonia que pretendía dar más espacio al lucimiento de autoridades que a las propias escritoras. Se supone que existen versiones ePub y PDF, pero quién sabe dónde estén.

“Y el diablo que no duerme, dice la leyenda, atendió su reclamo: la mujer volvió con un cántaro de barro lleno de agua, apoyado en su cadera a la usanza de las indígenas de la región, encontrando al perro sentado en la hamaca…”, Por los caminos de la noche, Bercy Domínguez.

La colección de autoras mezcla poesía y narrativa a lo largo de sus 166 páginas. Una de las cosas que se notan desde un comienzo es la gran variedad de lenguajes y estilos de las participantes, quienes van revelando sus pequeños mundos a lo largo de la compilación. La obra abre con Ivana Alcocer, de Campeche, que narra un conmovedor pasaje del día de los muertos en los ojos de una niña. La siguiente narradora es Selene Caamal, de Campeche, quien presenta una sucesión de relatos románticos sin la menor noción del amor, animalescos, salvajes, intensos. Luego aparece la tabasqueña Bercy Domínguez con un relato injustamente corto, que recupera la oralidad tradicional y le imprime un tono muy bien trabajado a su prosa. Evelyn de Miranda (Veracruz) muestra tres cuentos cortos pero memorables, donde la memoria es algo tangible que duele en cada carácter. Y Daniela Olivares, campechana, entrega un único pasaje de un jardín secreto que se va caminando de a poco.

“Hijos del agua postraos/ ante el supremo elemento/ quienes alcen los ojos en las últimas horas/ han de contar la historia”, Memorias del Agua, Carolina Márquez

 

Para el caso de la poesía, se abre con Michelle Arrébola, de Yucatán, quien suelta varios poemas de un estilo aligerado, platicadito, pero llenos de una solemnidad certera. La sigue Celia Castro, con una secuencia de cantos y juegos a modo de poesía que dan un respiro de la densidad de Selene Caamal, y que ofrece su obra para niños curiosos. Aparece después la quintanarroence (o algo así) Caissa Janix, con una poesía mística y oculta. Carolina Márquez, bajacaliforniana radicada en el sur, muestra una obra increíblemente sensorial, sensual al grado de la naturaleza y el fluir como el agua. En el caso de Mónica Olivares se regodea en las metáforas oscuras y vagas de sus textos campechanos. La michoacana Estefanía Reyes deja escapar una serie de poemas melancólicos pero bien hilvanados. En el caso de Liz Saénz, Chiapas, ofrenda pequeños bocadillos de su obra, reducida, simple, puntual. Un caso curioso es el de Alendra André, de Monterrey, quien juega entre la poesía y la modernidad y su alma digital, lúdica. Y Chepy, quien decanta una poesía campesina y es la encargada de cerrar la compilación, natural, que se guía con la tradición y los ojos inocentes de la poeta.

“Sentada entre la alfombra naranja/tejiendo las palabras/en una historia de papiro/porque el corazón se quedó secuestrado/en esta jaula de letras/y no volvió más”, Pájaro de papel, Chepy Salinas

Los comentarios que escribo son vagos y quizá hasta injustos por tan sintéticos, pero esta obra reúne a futuras promesas, quienes tienen propuestas novedosas en el quehacer literario y a las que valdría la pena seguir en redes. Cabe mencionar que estas mujeres expresaron un gran nerviosismo por ser su primera publicación, por lo que como audiencia haríamos muy bien en perseguirlas para que sigan creciendo en la literatura. Podrían traernos grandes sorpresas en el futuro.

To Top