XX FIP palabra en el mundo, Michoacán
Ernesto Adair Zepeda Villarreal
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El 12 de junio de 2026 se llevó a cabo en la mística Tzintzuntzan (Mich.) la XX edición “FIP palabra en el mundo” encabezada por el núcleo MCSUR Morelia-Mintzitani. La poesía encontró cobijo en el ex convento de Santa Ana, recinto solemne acuñado en una de las iglesias más representativas de la región. Allí se dieron cita árticas y divulgadores, estudiantes, y los aguerridos convocantes para hacer de la palabra algo vívido. Como siempre, el trabajo del núcleo Mintzitani se encarga de la parte gestiva, además de llevar de manera ordenada cada una de las actividades, entre mesas de lectura y presentaciones de libros. Es oportuno también señalar el valioso aporte de las autoridades municipales, quienes se sumaron tanto en lo técnico como en lo gestivo para hacer de la jornada una exitosa velada de la belleza. Sin pecar de ominoso, siempre hay espacio para remarcar el trabajo de la familia Castello, a quienes tengo más a bien su amabilidad en cada visita.
La palabra resuena según la potencia de la garganta, y se anida en los escuchas según se va asentando sobre los espacios quietos. Cada uno de los lectores, formados a lo largo de los paneles de lectores, o bien en la descripción de sus obras, compartieron espacios con estudiantes locales, quienes expusieron dibujos y poesía de creación propia. Michoacán es una tierra pródiga en talento, y así lo hicieron ver los jóvenes de secundaria al compartir con nerviosísimo sus palabras. El trabajo del núcleo Mintzitani se encarga de invocar además a creadores de otras regiones, para que la autoras y autores tan distintos puedan hacer llegar a la comunidad fragmentos de su trabajo. El papel de Evelia flores e Irma Linares, en la organización, además del resto de integrantes (Sian Castelo, virgilio Gonzaga, Antolín Orozco, etc.), sostienen actividades como estas, avocados a compartir el arte como un ideal humanista.
Otros participantes presentes fueron Baudelio Camarillo, Ramiro Ramirez, Diego Subercaseaux, Janitzio Villamar, Ángel Sáncez Villa, Pablo Ramirez, Estela Herrera, Leticia quemada Arriaga, Joel Bernabé, entre muchos otros. Uno siempre se siente agradecido por la generosidad de su obra, además de aprender de la maestría de su oficio. Palabra en el mundo no se reduce a una pasarela de egos, por si los hubiere acaso, sino que se centra en hacer de los espacios algo vívido, donde los asistentes, los curiosos y la periferia puedan contagiarse del placer de las artes, de la sonoridad, de la música, de sus espacios propio. Los rostros conocidos, así como los nuevos, son la oportunidad de salir de la propia concha, atestiguar el mundo bajo otras premisas, en otra potencia. La charla posterior es otro gran lujo, expuestos a la sensibilidad, a la configuración de las métricas y formas privadas de los presentes. Sólo quienes buscan cambiar el mundo hacen un esfuerzo semejante para llevar a los demás un poco de lo que es privado, de compartir su goce entre libros y viva voz, de transformar recientes silenciosos es un festival donde lo vital se apodera de cada resquicio. No se trata solo de una gestión cultural voluntaria, es un trabajo insumiso apuntalado en el deseo de exponer lo mejor de cada uno de ellos para congregar en torno de su calor a sus invitados, así como los demás presentes. Este núcleo del MCSur es apenas un pétalo dentro de un entramado global de corresponsales. Como otras veces, es un gran privilegio ver sus rostros fatigados tras una exitosa jornada donde la cultura cobra vida a través de la palabra.

