ENVIDIA DE MUJER
JUAN PABLO BENITO
LITERATURA DE LOS CONFINES
A la mujer que me hospedó en su vientre.
A la Valquiria que me enseñó a batallar sin lanzas ni escudos.
A la amiga fiel que me sostiene cuando mis piernas tiemblan.
A mis hijas, retoños de este árbol que deja caer sus hojas en un otoño disfrazado de invierno.
A mis compañeras de viaje que me cuidan como a un niño malcriado.
A la abuela que perdí en San Telmo.
A todas ellas y todas las que vendrán por mí algún día les regalo mi aliento fresco, cordial y señil.
Mujeres que no descansan, mujeres que no se callan, mujeres que paren una era nueva para deleite de los espejos que le devuelven su sonrisa que no necesita maquillaje.
Lo mío no es fascinación, adoración o admiración, es mucho más, creo más bien que es envidia.

